¿Milagro económico?

Las autoridades siguen fuera de sí con las cifras del crecimiento económico. En todos estos años se fortaleció la idea de que esa cifra es el símbolo de una buena economía.

El número que se anuncia nos pone caco a caco con China. Esto del crecimiento del PIB siempre hay que tomarlo con un grano de sal, porque no hay manera de explicar al ciudadano promedio cómo impacta su vida.

Lo que importa del crecimiento no es el número, sino las variables económicas que se desempeñaron bien.

Cuando se estudia en detalle de dónde sale nuestro alto desempeño económico, entonces nos damos cuenta de la razón de que, todavía después de medio siglo de crecimiento, la pobreza no remite.

La verdad que esto del crecimiento es una construcción de las matemáticas públicas. La fórmula del Banco Central se parece a la del Ministerio de Industria y Comercio para calcular el precio de los combustibles.

Ambas, sin importar qué componente suba o baje, dan resultados altos. No nos engañemos: no es lo mismo que crezca la industria o la agricultura a que lo haga el comercio o las finanzas.Nuestro crecimiento debe ser materia de análisis de economistas serios.

La economía de la región se contrae y la nuestra da un tirón histórico.

Debemos correr y patentar la fórmula, porque hasta de sociedades desarrolladas van a venir a preguntar cómo es que conseguimos cada año hacer crecer la economía en un escenario internacional