Carretera misteriosa

Una carretera de setenta y tantos kilómetros solo puede ser una construcción pública o concesionada a una empresa privada. En el primer caso debería constar en el presupuesto los recursos económicos asignados para su construcción.

La opción de la concesión necesitaría de un acuerdo público entre el Estado dominicano y la empresa donde se especifiquen los deberes y derechos de una y otra parte.

La carretera que se construye en la cordillera septentrional no parece estar contratada con ninguno de estos dos esquemas. La OISOE no sabe nada y está investigando.

El caso puede crecer como los famosos espaguetis, si en los próximos días no se da una explicación satisfactoria sobre la misteriosa carretera.Lo único que sabemos es que no existen filántropos que donen su dinero para obras públicas de gran envergadura.

Las malas lenguas comienzan a decir que fue una gracia a un amigo cercano del poder. El país necesita que se aclare eso con urgencia.

Un respiro

El petróleo baja, y mucho, pero la tarifa eléctrica no se mueve. Parece que la pegaron con coquí del cielo en que se encuentra.

Un gran alivio sería para el bolsillo de los ciudadanos que se decidieran a sincerar los precios de la energía eléctrica.

Este regalito navideño podría liberar los recursos para el cerdito y las uvas navideñas. Por favor, un respiro.