Ni ahí

En cualquier democracia madura unas primarias son la última instancia de solución de los conflictos electorales. La expresión del voto se considera inapelable. Aquí, en cambio, las primarias son la primera instancia de los conflictos electorales.

El voto no define nada, porque todos los candidatos apuestan a ganar. Razones para la desconfianza hay. La incorregible inclinación hacia la trampa y el ventajismo vician todos los procesos.

El enfrentamiento entre Monchy y Abel no ha sido la excepción. Ahora dice la gente de Monchy que no aceptan los resultados. La experiencia indica que estos problemas no se detienen hasta llegar a los tribunales y, muchas veces, ni ahí.

Cultura reformista

El acuerdo no le gustó a algunos reformistas. Dicen que ese fue “el acuerdo de los turcos”, porque una parte cede lo que no puede sostener y la otra toma lo que no puede responder. El mote, sin duda ingenioso, pero la explicación parece una opinión.

La gente se pregunta por qué este grupo salió a defender su postura en los medios y no lo hizo en los organismos partidarios. La razón es simple: no tenían los números para imponer la alianza de su preferencia. Esa es la institucionalidad democrática que se practica aquí, los organismos son buenos si tengo la ventaja.

No hay que ser un experto en cultura reformista para descubrir la razón de la preferencia: la mayoría quiere mantener los cargos y otros la libertad.