Las “cajanastas” navideñas

La costumbre se mantiene, aunque no resuelve nada al que la recibe y es un costo enorme para el erario. El clientelismo político se niega a abandonar una práctica que es la perfecta metáfora del subdesarrollo.

La cantidad anual de dinero dedicada a esta repartición es muy importante.

El año pasado alcanzó más de mil millones de pesos. Los gobiernos siempre se andan quejando de la insuficiencia de dinero. Nos hablan de la baja presión tributaria y, por consiguiente, de los bajos ingresos públicos que acarrea.

Si esto es cierto deberíamos cuidar en qué se gasta el “escaso” dinero. Estos millones de pesos estarían mejor empleados en acciones públicas que afectarán a largo plazo la calidad de vida de los ciudadanos.

Esos millones estarían mejor empleados en el sector salud o para crear un programa de becas para jóvenes de escasos recursos. Esas cajanastas ni quitan el hambre y mucho menos resuelven la pobreza.

Desorden

En las primarias de Santo Domingo Norte, el PLD perdió el norte. La mala planificación y la peor ejecución hicieron imposible llegar a un resultado aceptable para todos los candidatos.

Dicen las malas lenguas que por lo menos tres de cuatro se están poniendo de acuerdo para pedir la anulación del proceso.

Razones no faltan. El propio presidente del partido, Leonel Fernández, admitió el desorden en el proceso.