Indigestión reeleccionista

Lo escrito escrito está. El Ministro de Energía y Minas, Antonio Isa Conde, lo expresó clarito en su libro Relatos de la vida de un desmemoriado. Escribió: “Pero se produjo una negociación política que mi estómago no digiere y que me convence de que, en realidad, yo no soy político. Ese acuerdo me entristeció, no es lo que la democracia requiere, pues sencillamente resulta mercantilista, una operación de venta de votos contaminante del proceso que he defendido. No puedo estar de acuerdo con eso”.

La cita textual expresa el pensamiento de todos aquellos dominicanos que desean un política que no sea practicada por mercaderes.

Para nadie es un secreto que la decisión, de gran parte de los legisladores, de apoyar la reelección de Danilo Medina no fue producto del fervor patriótico.

La repartición del pastel electoral y los nombramientos en el tren gubernamental son prueba suficiente del trueque.

El fin no justifica los medios. No se puede apoyar ningún objetivo que sea obtenido por medios cuestionados.

Si el señor Isa Conde no digiere la manera de conseguir el cambio constitucional, entonces debería renunciar a defender ese alimento.

Hacer campaña mientras se está indigesto con acciones del producto electoral que se defiende debe ser muy incómodo.

Las tripas revueltas pueden hacerle una mala pasada. Lo cierto es que la confesión escrita vino a darle la razón a todos los que sentían el olor a tiburón podrido.