Regalo de Navidad

El que a hierro mata a hierro muere, dice el refrán. El PLD se aprovechó de la debilidad de los partidos contrarios. Muchos de sus triunfos fueron posibles por la debilidad interna de todas las organizaciones que se le oponían. No desperdiciaron oportunidad para establecer cabezas de playa dentro de cada uno de esos partidos.

El partido reformista quedó esquelético después de la larga alianza. Al precio de unos pocos cargos, en elección, le daban los votos necesarios para ganar. El PRD es la más reciente de sus conquistas.

Lo que por mucho tiempo se dijo y se negaba quedó comprobado. Miguel Vargas Maldonado era la quinta columna que operó dentro del partido blanco para propiciar su debilitamiento.

La falta de una Ley de Partidos Políticos propició el escenario para que un dirigente sin el favor de las masas se quedara con esas históricas siglas.

El fuego de la división quema también a la casa morada. Ahora, sus líderes se dieron cuenta de que es necesario aprobar una normativa para regular la vida interna de los partidos.

Quieren una Ley de Partidos como regalo de Navidad.

Saber dar

Que no sepa la mano izquierda lo que hace la derecha. Así se debe hacer el bien, en voz baja, para que nadie se entere.

Los partidos políticos parecen no conocer esa vieja regla. Nada lo dan en silencio. La consigna parece ser que a más ruido mejor.