Justicia demorada

La conformación de las Altas Cortes, a raíz de la reforma constitucional del 2010, quiso ser tan política que terminó por ser mala política.

El descrédito que muestra el tren judicial cae como un balde de orín en las propias cabezas de los que patrocinaron la selección. Si la justicia no sirve, se le debe a aquellos que la quisieron servil.

El PLD, con su mayoría en el Consejo de la Magistratura, comió con su dama. Así que esta justicia demorada es morada, con chispitas blancas.

Lo mejor que pueden hacer es reconocer el error del exceso y comprometerse a que no vuelva a ocurrir. El país necesita una justicia para todos y no para unos cuantos. ¿Con qué cara se darán bombos mutuos Mariano y Danilo? ¿Con qué paciencia los escucharemos?

Jugando al tiempo

Francisco Arias Valera, el “renunciado” juez miembro del Consejo del Poder Judicial se negó a declarar ante el PEPCA, diciendo que solo lo haría, en caso de ser necesario, ante un juez.

La parte que importa resaltar aquí es la de “en caso de que fuera necesario”. Parece que Arias está jugando al tiempo.

El sabe que la justicia criolla anda en silla de ruedas y a menudo no hay nadie que la empuje. Por eso nunca llega a tiempo en los casos importantes. El antiguo magistrado sabe que su silencio vale más que una confesión.

Parece que todavía conserva el poderoso apoyo que le permitió los excesos en sus funciones.