Un poco avergonzados

Hay cosas que ponen a pensar y entre todas esas cosas ninguna como la muerte. El fallecimiento de Hamlet Hermann provoca, entre otras cosas, que uno se ponga a filosofar.

La historia de sacrificio, generosidad y compromiso con los ideales de su tiempo están ahí.

No es necesario hacer un recuento de sus hazañas. La mayoría le reconoce el perfil de héroe nacional. Lo es todo aquel que ofrenda su vida por los demás, aunque sea por ideas equivocadas.

La pregunta que debemos hacernos todos es si vale la pena el sacrificio por los demás, por nosotros los dominicanos. No hay duda de que Hamlet hubiese respondido con una rotunda afirmación.  Las vidas desde el punto de vista biológico son de igual valor. 

Ninguna persona vale más que otra. Otra cosa son las vidas en sentido histórico. Los que más se sacrifican se les supone de mayor valor.

Creo que el poder político quedó retratado en esa despedida tímida que se le ofreció. Los hombres que muestran un celo excesivo por las cosas correctas deben enterrarse envueltos en la bandera. Todos debemos sentirnos por lo menos un poco avergonzados.

Medio vacío

No hay espacio para el optimismo, el vaso electoral haitiano se ve medio vacío. Las violentas protestas callejeras antes de las elecciones son un presagio de lo que pasará después. Sin instituciones no hay democracia.