Justa reparación

No faltarán los que se rasgarán las vestiduras por la decisión del Estado dominicano de otorgar a Mario Vargas Llosa el Premio Internacional Pedro Henríquez Ureña 2016. Algunos patriotas prefieren las guerras fáciles y además muy mediáticas.

Empezarán por recordar su posición sobre la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional. Manipularán los juicios atinados y coincidentes con muchos dominicanos sobre el erróneo tratamiento que todavía damos a los nacionales de ascendencia haitiana.

Movilizarán las más bajas pasiones para enardecer a las masas y tal vez hasta caigan en el indigno propósito de tratar de arruinar el evento.

Estos señores deben recordar que para muchos dominicanos la posición del escritor fue un llamado de atención a la imprescindible solidaridad y conciencia ética para con los más débiles. Una gran cantidad de dominicanos siguen admirando el talento literario del autor peruano.

El Ministerio de Cultura, con este premio, realiza una justa reparación a un intelectual que ama mucho a la República Dominicana. Mario Vargas Llosa es un defensor del libre juego de las ideas. Si alguien quiere combatirlo que lo haga en el mismo plano.

Los gritos, arengas y ofensas no valen como argumentos. Esperamos, para la buena imagen de nuestro país, que adoptemos una posición tolerante. La democracia supone desacuerdos, pero el desacuerdo no autoriza al mal comportamiento. Manifestemos el desacuerdo con racionalidad.