Lo de siempre

Uno de los grandes problemas de todas las campañas electorales es el gran desequilibrio entre el partido gobernante y los de oposición. Los recursos del poder, de forma clara o encubierta, se ponen al servicio siempre del candidato oficialista. Las promesas reiteradas de que no se usarán los recursos públicos se incumplen siempre. En esta campaña no ha faltado este mensaje tranquilizador, pero vemos que las acciones van en un sentido contrario a las palabras.

La herramienta de promoción de todo gobernante que repite son las inauguraciones de obras. Las que se terminan y hasta las que están sin terminar se inauguran para presentarlas como éxitos de la gestión. La costumbre de personalizar toda realización pública se manifiesta en la frase: “esto lo hizo fulano o sutano”. La práctica debe ser regulada, porque la oposición siempre aparecerá en desventaja en este tema. Ahora se está haciendo lo que siempre se ha hecho.

Tremendismo

La actuación sesgada del TSE en todos los casos relativos a la oposición sometidos está a la vista de todos. Así que la afirmación del candidato Abinader sobre los riesgos para la paz de tal actuación recoge el temor de una gran parte de la población. El vocero de la presidencia calificó como tremendista la declaración, pero lo cierto es que el tremendismo se nota en los jueces.