Filigrana política

Hay silencios que hacen más ruido que el más alto alarido. La falta de gruñido electoral de Leonel produce las más variadas conjeturas. El temor oficial y las expectativas de la oposición se concentran en lo mismo: la posibilidad de que Fernádez haga o no campaña por Danilo. Las dos opciones tienen robustos argumentos.

La melena del liderazgo partidario se perdería si no participa, porque sería el culpable de la derrota del partido que preside. La posibilidad de volver a ser el rey de la selva se esfumaría si él vuelve y Danilo triunfa. Una verdadera encrucijada. Para saber el camino que deberá seguir necesitará emular una respuesta política al estilo de “dad al César lo que del César y a Dios lo que es de Dios” y dejar sorprendidos a los fariseos de uno y otro bando.

La salida sin duda es salir a dar las vueltas suficientes para que se diga que trabajó por el triunfo, pero no tantas ni tan intensas como para impulsar el triunfo. Tendrá que bordar en la realidad una filigrana política.

Decisión correcta

La contabilidad de los partidos no es de academia ni mucho menos. La cultura  financiera de partidos grandes y chiquitos se parece más al manejo de una pulpería. Se gasta y se apunta lo gastado en cualquier parte, sin orden ni concierto. La JCE dijo que exigirá una cuenta de ingresos y egresos de la última campaña para entregar los fondos de esta. Decisión correcta.