Estancamiento

La impunidad que protege a los asesinos luego se convierte en la oportunidad de seguir matando. Los mecanismos de la justicia se mueven a la velocidad de la prestancia de la víctima. Mucha gente entiende que el Ministerio Público actúa con una negligencia inexplicable en el caso del asesinato de Blas Olivo.

La forma poco rigurosa de darle seguimiento al caso ha provocado un debilitamiento que podría conducir a la liberación de los imputados. Ya muy sospechoso resulta que fueran sacados del expediente miembros de organismos de seguridad de Estado, policías y miembros del ejército.

Nadie quiere pensar que aquí para conseguir que la justicia actúe a tiempo hay que ser una figura con notoriedad nacional.

Monstruos

El problema de esta sociedad es los privilegios que se pueden conservar, incluso después de transgredir alguna norma. Ahora se informa que Blas Peralta, contrariando lo dispuesto por el juez Alejandro Vargas, fue llevado a la cárcel de Anamuya, en Higüey.

Los otros tres prisioneros sí fueron dejados en la cárcel de la Romana. La cárcel de Anamuya pertenece al nuevo modelo penitenciario, así que tiene un régimen mucho más cómodo.

El mismo mecanismo que le cargó una pistola de la PN funcionó aquí para garantizarle una estadía soportable en prisión. Esos privilegios son los que fabrican los monstruos.