El tornero

La política latinoamericana está en un estado lamentable. Lo que está pasando ahora mismo en Brasil con las discusiones sobre el juicio político a Dilma muestra que es oficio de comerciantes. Lejos están los días en los que era imprescindible tener adornada la cabeza con prendas intelectuales.

El pragmatismo se llevó por delante toda visión de principio de la política.

Ahora lo que se pide y se ofrece es el beneficio inmediato. Los cables internacionales informan que Lula se encuentra negociando los votos negativos necesarios para impedir la aprobación de la destitución de Dilma.

Lula no ha cambiado de profesión, ahora lo que hace es sacar las piezas que necesita del torno de la política.

Teflón

Las denuncias de corrupción van y vienen, de fuera y de adentro, pero no parece importar al electorado. La gente no termina de conectar la relación directa entre el dinero robado y su pobreza.

Las organizaciones de la sociedad civil que se afanan con el tema no logran reunir nada más que un puñado de dominicanos de buena voluntad.

Lo increíble es que la mayoría pertenece a la clase media. La corrupción es un tema de minorías y no da rentabilidad electoral.

El pueblo se queja del corrupto, pero no hace nada para sacarlo de las posiciones. Parece que es cierto aquello de que la máxima aspiración de la mayoría es tener su oportunidad en el presupuesto. El PLD parece de teflón. Todo le resbala.