Una disculpa

Ahora resulta que la oposición es la culpable de infiltrar a los falsos graduados del programa Quiqueya Aprende Contigo.

En política, como en la guerra, lo primero que muere es la verdad. Los políticos no dejan de sorprendernos con su capacidad para el descaro y la manipulación.

Este es el único país donde es imposible conseguir que un político se disculpe, aunque sea agarrado con la manos en la masa de la mentira.

Nos parece un insulto a la inteligencia de los los habitantes del Distrito Nacional resolver la inmoral manipulación de un plan que la mayoría de los ciudadanos aplaude culpando a otros.

La primera mentira apena; la segunda, indigna. Una disculpa pura y simple era la mejor salida para Roberto Salcedo.

Quieren seguir

El expresidente Fernández afirmó que el PLD ha creado una clase gobernante con capacidad para dirigir el Estado.

No hay duda de que existe esa clase gobernante morada, pero lo discutible es que tenga capacidad. Los hechos no hablan muy bien de los resultados de su paso por el poder.

El país no ha podido derrotar a la pobreza, aun una gran parte de la población no recibe agua potable hasta su casa, la salud no puede estar más enferma, y la inseguridad ha convertido cada casa en una cárcel.

Las dos décadas de prácticas parecen no haber sido suficientes para hacerlos efectivos y eficientes. ¿Por eso quieren seguir?