Magia

Las cifras del Banco Central pintan una especie de paraíso soñado, como la canción que cantaba Lope Balaguer. El último dato es sobre el desempleo. ¡Ahí es que la puerca retuerce el rabo!, porque el misterio de un crecimiento con alto desempleo nunca fue aclarado.

Las autoridades ahora dicen que hemos alcanzado la cifra más baja de desempleo de la historia, pero el dato publicado muestra solo las diferencias mínimas necesarias con la histórica para venderla como un éxito.

Estamos en campaña y las trompetas económicas también tienen que sonar con la fuerza suficiente para derribar los muros del Jericó electoral. Lo cierto es que para hacer bajar el catorce de siempre al trece de ahora basta un poco de alquimia matemática. En esa institución sobra la capacidad para la magia.

Salarios precarios

Las dos terceras partes de los trabajadores que cotizan en la tesorería nacional ganan menos de quince mil pesos. Esa cantidad de dinero apenas le permite cubrir la canasta básica correspondiente al quintil más pobre. ¿A qué clase social pertenece una persona con ingresos tan ajustados? La verdad es que no exageraríamos si los tipificamos como pobres, porque el dinero le alcanza solo para la comida y poco más.

Esos datos hacen difícil encontrar el grupo que se incorporó a la clase media de la que habla Temo, porque las cifras lo que indican es que tenemos mucha pobreza.