Cortesía

Lo cortés no quita lo valiente. El tratamiento dado a la oposición por parte del presidente de la JCE, Roberto Rosario, fue impropio de su investidura. Las informaciones que se poseen indican que la visita no fue improvisada, porque desde muy temprano se sabía hora y todo.

Las crisis no tienen protocolo y mucho menos en un plazo tan corto para las votaciones. Los partidos son los principales actores de unas elecciones. La JCE se debe a ellos y a los ciudadanos.

El trato dispensado a los grandes y a los pequeños debe ser igual. La imagen de Rosario, que en su trato personal es siempre agradable, proyecta una arrogancia nada conveniente. En estos días a cualquier partido hay que recibirlo a la hora y el día que quieran.

Atención

En la Plaza de la Salud los pacientes se quejan por la lentitud de la atención. En esta semana una joven llamada Ana Teresa Jarquín, de 27 años, organizó una protesta en los pasillos de la emergencia del conocido centro de salud.

La joven llevaba dos horas esperando atención médica y no la consiguió. La joven se quejó de la aparente selectividad en la atención, porque un hombre que llegó después que ella recibió atención inmediata.

La calidad de los servicios médicos de la Plaza de la Salud podría estar atrayendo una cantidad de pacientes que se hace difícil manejar. Sería bueno que se investigue el servicio para evitar situaciones.