Mala apuesta

El comportamiento poco apropiado y sin límites de Donald Trump latinizó la campaña electoral de los Estados Unidos. Ahora a los errores verdaderos del magnate inmobiliario se agregan en las redes sociales algunos que no ha cometido.

No debe extrañar a nadie. A un candidato tan poco convencional se le pega todo, como al dedo malo. Este fenómeno es indicativo de los bajos niveles de raciocinio que están exhibiendo los ciudadanos actuales.

La indignación por los cambios mal asimilados produce la desesperada búsqueda de opciones. Los pueblos se están agarrando hasta de un hierro caliente si piensan que los puede salvar. A menudo el remedio resulta peor que la enfermedad. Escuchando a Trump no hay duda de que él es una mala apuesta.

Hipótesis

No podía tardar el giro político del suceso de la beca y el pelo crespo. Franklin Almeyda insinuó en su cuenta de Twitter algún matiz político del suceso. Los dardos van dirigidos a compañeros del partido que está esperando que el mango del ministerio que ocupa Ligia Amada Melo caiga de la mata. No creemos en esa hipótesis.

La desesperación de los compañeritos por un cargo es proverbial, pero no creemos que en este caso haya operado la motivación política.

La caballerosidad de Franklin es encomiable, pero lo mejor es aceptar que se cometió un exceso. Errar es de humanos.