El colmo
En Haití gobierna la improvisación. La única consistencia que muestran sus autoridades es en su actitud de fastidiar el productivo comercio entre nuestros ciudadanos y los suyos.

No se entiende que en medio de tantas dificultades políticas, sociales y económicas algunos funcionarios encuentren la manera de seguir colocando piedras en el camino de una armoniosa relación.

La última de decisión con respecto a la harina de trigo y a los caldos de pollo producidos aquí representa el colmo de lo absurdo. El papeleo que exigen sin duda representa barreras no arancelarias al comercio. Lo único que consiguen es reducir nuestra buena voluntad y estimular el contrabando.

Chatarras
Decir que el transporte es un caos es repetir lo evidente. La situación se complica con la inacción de las autoridades.

El parque vehicular que tenemos está compuesto por una cantidad de chatarras que se multiplican como conejos. No se entiende cómo pueden pasar la revista cada año.

El espíritu recaudador de nuestras autoridades provoca que tomen el dinero y cierren los ojos ante las malas condiciones de esos vehículos. Necesitamos más seriedad con este problema.