Inquietud judicial

Lo único que está produciendo el Poder Judicial son malas noticias. La inocultable corrupción de los jueces y la imprescindible reacción punitiva produce una incómoda convivencia en ese sector. Las cosas no pueden seguir como antes. La sociedad colmó la cuota de tolerancia de escándalos judiciales. Los principales líderes de la justicia se ven compelidos a actuar. La protección que se dispensaba a los díscolos a cambio de su obediencia absoluta no se puede seguir garantizando en todas las situaciones. La posibilidad de búsqueda a través del comercio de sentencias está difícil. La falta de ese respiro extra por el miedo al escarnio público o a la pérdida de la posición tiene a los jueces en crisis. No se busque otra razón para las movilizaciones.

Culpables

Lo dice el refran: no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague. El satanizado acuerdo de Madrid llega a su fin. Los generadores están esperando que las autoridades convoquen las licitaciones para la oferta de energía. Las autoridades llevan el paso de la tortuga en este tema. Todavía se encuentran redactando los reglamentos para esas licitaciones. Los apagones han regresado a la vida de muchos ciudadanos que tenían tiempo sin experimentar ese problema. La culpa se la atribuyen los generadores a las distribuidoras. La ciudadanía no quiere culpables. Quiere luz.