Revocatorio

Todos recordamos que Chávez, y también Maduro, andaban para arriba y para abajo con la edición de bolsillo de la Constitución de Venezuela. No había acto público que no terminara con el librito azul a mano alzada. La imagen se hizo tan popular que logró adoctrinar con su contenido a todo el mundo.

Esos eran los tiempos felices de la mal llamada “revolución bolivariana”, tiempos de petróleo caro y despilfarro socialista. Las cosas ahora no andan bien. El derroche pasado comenzó a cobrar. El pueblo pasa hambre y a golpes de Constitución pide un revocatorio. El Consejo Nacional Electoral tuvo que validar, a regañadientes, las firmas recogidas. Los revolucionarios ahora temen a los votantes que decían amar.

Precariedad

Uno de los experimentos más exitosos en el sector salud son los hospitales de autogestión. El modelo ha permitido mantener tanto la calidad de la atención como el mantenimiento de las estructuras físicas. Esa es la regla.

La excepción la constituye el hospital Vinicio Calventi. Las precariedades de todo tipo tienen en estado de postración a pacientes, médicos y a la propia estructura sanitaria. La deuda acumulada es superior a los trecientos millones de pesos y los recursos que manejan no alcanzan para pagar y operar.

Cuatro directores en cuatro años indican un problema. ¿Qué falla en el Calventi?