No soportamos

El jugoso negocio de las vallas produce uno que otro dolor de cabeza al ayuntamiento del Distrito Nacional. Los conflictos cuestan un dineral a los munícipes.

No podemos olvidar el largo pleito del alcalde Roberto Salcedo con la compañía Impacto Urbano.

El mal manejo del alcalde al desconocer una decisión judicial metió a la ciudad en el compromiso de pagar una indemnización millonaria. Impacto Urbano, la empresa Argentina del problema, consiguió acordar con Roberto un nuevo contrato.

El regidor Julián Roa denunció que en la negociación del mismo solo sale ganando la empresa. La Sala Capitular debe estudiar con detenimiento este acuerdo, antes de aprobarlo. Los munícipes no soportamos más líos.

Miedo

Los mismos partidos políticos se tienen miedo. No se entiende lo difícil que pueda ser aceptar el voto de los regidores en la elección de los bufetes directivos.

La falta de cultura democrática de nuestros políticos es lo único que explica el nerviosismo creciente a medida que se acerca la fecha de cambio de mando.

No puede ser que todavía en pleno siglo veintiuno todo proceso dependa de arreglos y componendas.

La democracia se aprende practicándola. Los partidos deben prepararse para hacerlo todo bien y no para el desastre.