Lo que no se ve

En política hay cosas que se ven y cosas que no se ven. Las figuras salientes corresponden todas a la tendencia de Leonel Fernández. Buscarle la quinta pata al gato es inevitable.

La lectura del gesto conduce a pensar que Medina quiere en estos cuatro años un equipo libre de ataduras con la otra punta del liderazgo partidario. La purga no es necesariamente maliciosa, pero llama la atención. Le tocó el momento de sentarse en el banco a todos los incondicionales del otrora “maestro, líder y guía”.

Los que le gusta rizar el rizo podrían decir que unas van de cal y otras de arena, porque el nombramiento de un nuevo procurador puede  hacer cambiar el rumbo a los molestos casos de corrupción que vuelan sobre el espacio judicial.

Improvisación

La especialización en política no cuenta para nada a la hora de recibir un nombramiento. En cualquier país organizado se requiere tener una trayectoria importante para recibir la responsabilidad de un cargo público. Aquí eso pasa a segundo plano.

Lo que se requiere es pertenecer al círculo de confianza del presidente de turno. Los funcionarios morados se rotan como si sirvieran para todo.

Lo que se impone a la hora de seleccionar el equipo son las consideraciones electorales y no de gobierno. Este viejo nuevo gabinete confirma la gran improvisación que es característica de la política vernácula.