La injusta ley del embudo

La ley del embudo define la dinámica de nuestro sector público. Los que detentan mayor poder se despachan a gusto por la parte ancha y dejan a los de menor jerarquía los residuos que salen por la parte estrecha.

No hay mejor ejemplo de esta injusta relación que los salarios en los puestos superiores de la administración pública. La palabra “descaro” queda pequeña para definir la defensa del despropósito de nuestros senadores.

El problema de salarios en nuestro sector público es general. Si no hay dinero para los de abajo, ¿cómo puede aparecer para los de arriba? Ese aumento es injusto por más que lo defiendan. El ejemplo es la mejor prédica. Los senadores deben congelar esa decisión.

Impuesto oculto

La antojadiza tarifa de electricidad encubre la transferencia más grosera de recursos económicos desde los bolsillos ciudadanos hacia el erario. El volumen de dinero en estos precisos momentos de baja constante de los combustibles fósiles es de una cuantía importante.

Los costos bajan y la tarifa se mantiene o sube. El dinero de la diferencia es tanto que hasta resulta suficiente para financiar las plantas de carbón.

El pueblo no se da cuenta que en el recibo de la luz hay un millonario impuesto oculto. ¿Cuándo resolverán eso? El país no soporta seguir pagando los intolerables apagones a un precio tan elevado.