Guerrita patriótica

Un grupito de diputados está decidido a comenzar una guerrita patriótica en contra de la aparente afrenta al país con el retiro de las visas a Roberto Rosario. La idea es presentar y aprobar una resolución de repudio del bochornoso suceso. El acto no puede ser más inútil. La visa es una potestad de los países.

Los Estados Unidos, como nosotros, la otorgan y la retiran a voluntad. Los años de militancia izquierdista del presidente de la JCE electoral brotaban en cada reunión con el embajador estadounidense.

Los encontronazos fueron múltiples y ríspidos. La decisión afecta a una persona, no al país.

Lo único que se dañó fue el propósito de ratificarlo. Eso no debe ser un problema, porque hay muchas personas con capacidad para ese cargo.

Ambición

La política, para nuestra desgracia, se entiende como negocio. Los candidatos invierten para obtener un sustancial retorno. En esa búsqueda del beneficio fácil, que se encuentra en cualquier posición pública, participan personas con talante moral defectuoso.

Lo que se está viendo en nuestro país en el espacio municipal es un reflejo de la mentalidad mafiosa dominante.

Los diferentes asesinatos de regidores tienen su origen en la ambición mal canalizada. La muerte de Catalino Sánchez, presuntamente, es responsabilidad de un hermano del suplente de la víctima. Estamos en los tiempos finales.