A todas

Los subsidios a los combustibles pensados para favorecer a muchos terminaron por convenir a unos pocos. El dinero ganado al amparo de esa facilidad hizo ricos a unos cuantos.

El pueblo como destinatario final solo recibió las migajas de esa facilidad. La decisión de terminar con las exoneraciones a los choferes es un paso que debemos aplaudir todos, pero debemos recordarles a las autoridades que es solo un primer paso.

La voluntad de corregir esa terrible distorsión debe continuar hasta eliminarla en todos los sectores de la economía donde se presenta.

Ahora es que empezamos a conocer el dinero que deja de percibir el fisco por esta facilidad. Miles de millones de pesos anuales.

La verdad es que no hay razón para subsidiar a nadie. Así que el Gobierno debe recordar el cuento de las monjitas: dijo a todas, a todas.

Silencio

El misterio de los dólares que no aparecen en las cantidades requeridas y en el tiempo exigido sigue sin aclararse. Las declaraciones contradictorias de funcionarios miembros del equipo económico oficial complican más el asunto.

Los actores productivos indican que algunos sectores tienen acceso a todas las divisas que requieren y otros no.

Las autoridades monetarias no han sido muy eficientes en sus respuestas. Aclaren la situación antes de que se convierta en un problema mayor. El silencio no es rentable en el mercado cambiario.