Milagro

Los dólares, que algunos dicen ser suficientes, no llegan a los productores avícolas del Cibao. Los pobres están quedando como morosos ante sus suplidores internacionales. Los bancos comerciales no les proporcionan los dólares ni en la cantidad necesaria y mucho menos en el plazo requerido. Lo malo es que no les faltan los pesos.

La situación es de tanta urgencia que esa actividad productiva pronto no será sustentable. La única esperanza la cifran en las remesas del mes de diciembre.

Están pidiéndole al Divino Niño que la solidaridad de los hermanos del exterior se desborde para llevar a los bancos comerciales los dólares que el mercado requiere.

El milagro es lo único que queda, porque las autoridades monetarias no quieren dar una explicación a la falta de dólares.

Daño

Las relaciones diplomáticas entre las dos naciones de esta isla son tan delicadas que hasta una mueca confusa las complica. La sensibilidad de estos dos pueblos es tan alta que hasta la fluidez del mercado binacional en Pedernales se perdió.

Las ventas estuvieron más flojas que nunca. La complicación afectó hasta a un camión con alimentos donados al poblado vecino de Anse-a-Pitre.

El alcalde tuvo que acercarse a la frontera para hacerse cargo de la ayuda. Los políticos haitianos tienen que aprender a callar, porque cuando hablan hacen mucho daño.