Tacaños

La preocupación por las necesidades del pueblo haitiano de parte de la comunidad internacional existe solo en el papel. Los países con capacidad para donar no quieren participar del esfuerzo financiero común para ayudar a las zonas destruidas por el huracán Matthew.

La ONU informó que solo ha podido captar unos 15 millones de dólares de los 120 que eran necesarios. La mayoría de países mueven la lengua, pero no la cartera cuando se trata de Haití.

El dinero mide la verdadera solidaridad. Nuestro país no puede desaprovechar el momento de señalar a todos esos países grandes y pequeños que aparecen para meterse en los conflictos en la isla, pero desaparecen en las verdaderas desgracias.

Jóvenes

Las estadísticas que hablan de los jóvenes que ni estudian ni trabajan tienen una cara fea. Esa juventud excluida del aprendizaje y la producción participan en el crimen y en desquiciados ritos para ignorantes.

El fenómeno de las bandas satánicas se nutre de ese ejército de casi niños sin propósitos ni familias.

El asesinato a palos y machetazos de un jovencito en Higüey es la condena por haber depositado su confianza y lealtad en estas organizaciones de retorcidos principios.

La decisión de abandonar la banda la pagó con su vida. No hay salida de ese mundo.

El Gobierno algo debe hacer para recuperar a esos jóvenes para la vida académica y laboral. Si seguimos así perderemos también el futuro.