Ingratitudes

A estas alturas todavía hay compromisos electorales no resueltos. El presidente Danilo Medina captó muchas cabezas para la campaña y ahora resulta que faltan los sombreros.

Los partidos de bolsillo están mostrando signos de preocupación, porque no salen los nombramientos prometidos. La impaciencia tiene que ser mostrada con diplomacia. La realidad inorgánica de su existencia no permite bravuconear.

Entre los que se han quedado oliendo donde guisan está el PDI de Ismael Reyes. El bueno de Ismael pasó a la relección por el puente tendido por su amigo Miguel Vargas Maldonado.

El chaqueteo le ha salido caro, porque no consigue respuesta de Miguel y mucho menos de Danilo. Ismael se encuentra entre dos ingratitudes.

Machismo

La voz del pueblo es la voz de Dios, pero a veces. La victoria de Trump es la excepción a esa regla. Esa voz puede ser de cualquiera, pero no divina.

Las debilidades de carácter del magnate inmobiliario quedaron a la vista del mundo entero, aunque parece no de sus votantes.

El amor es ciego y, parece, que este divo televisivo con lenguaje de abusador de alguna extraña manera se hizo amar de su audiencia. No hay duda de que es un fenómeno. Los especialistas tendrán que estudiar su caso.

El hombre con menos preparación le ganó a la mujer más preparada para el cargo. ¿Machismo?