Nervios

La nueva JCE entró en un proceso de normalización. La aceptación por parte de la oposición de, por lo menos, tres de cinco miembros.

Por lo bajo, se celebra el triunfo de impedir la permanencia de Roberto Rosario. Ahora la preocupación se traslada a los demás funcionarios medios y bajos del organismo electoral.

Mucha gente está convencida de que en el árbol electoral no solo el tronco era el torcido, sino también las ramas. Lo que se espera es un chapeo bajito de los incondicionales del equipo anterior.

Esta decisión es normal en todo cambio. Los empleados tienen los nervios de punta. No conviene alargar mucho la incertidumbre. Las remociones necesarias deben hacerse de inmediato para tranquilizar a los demás.

Violencia

Las estadísticas indican el nulo resultado de las políticas públicas para reducir la violencia contra la mujer. La cantidad de asesinatos así lo prueba. El problema es complejo, así que la solución no puede ser simple.

Somos una sociedad violenta en general. No debe extrañar que en lo particular se manifieste esta violencia. La erradicación de un mal de hondas raíces llevará años. El trabajo tiene que comenzar con los niños de pecho, para alcanzar una población adulta adoctrinada en el respeto a la mujer.

La sociedad debe también poner a trabajar el sistema de consecuencias y la red de protección a la mujer abusada.