Un burro diciéndole orejú a un conejo.

Eso será la investigación que se le seguirá a la jueza que falla en muchos fallos.

El descreimiento se entiende, porque lo que hace mal la jueza Awilda Reyes mucho peor lo están haciendo sus superiores.

Ella suelta regidores imputados por sicariato y ellos liberan políticos acusados de corrupción. La autoridad moral falta.

Los pocos jueces buenos no alcanzan a iluminar con la luz de los principios éticos a los muchos jueces malos.

La justicia está políticamente constipada. Para sacar de su vientre las heces de la politiquería se requiere una fuerte purga.