Fernando Báez: “El arte tiene la obligación de tener consecuencias”

El Rey de Najayo y los más de 200 documentales que lleva bajo del brazo le han creado un referéndum idóneo. Ahora Flor de azúcar lo regresa al cine, con un filme sin desperdicios que nos nuestra una industria local más madura, una industria que camina rumbo a lo positivo. Fernando, quien es creador de Unicorn Films y Grupo Único, nos contó los detalles de su imperdible película de época y su visión y misión en el mundo del entretenimiento Cortas:

Por carmelsy confesor mendez @CarmelsyC
Fernando Báez: “El arte tiene la obligación de tener                   consecuencias”

¿Por qué el eslogan  “un grito de libertad, amor y justicia”?

Me inspiré en un cuento corto de Juan Bosch (macabro como siempre), pero es “un grito de libertad, amor y justicia”, porque es una historia que es una estampa cultural y folclórica de lo que somos por nuestras raíces, de manera puntual con el campo y la situación dominico-haitiana. Entendimos que parafrasear a un autor como Bosch y no abortar esa agenda de contenido de la parte humana (dominicanos contra haitianos), tocando más lo que nos une que lo que nos separa, era un verdadero grito de amor, verdad y justicia, porque todo lo cuento en medio de la tiranía de Trujillo.

Este eslogan también se debe a que en el desarrollo del filme soy muy simbolista (aunque no soy el director de fotografía). Hay una escena donde le hago un tributo a las Mirabal; es una escena de unas lavanderas que cantan y que aprovechan esta manifestación del arte para confrontar con un canto de protesta. Ese detalle me hace pensar que la película es “un grito de libertad”.

Un tema de nunca acabar, hoy lo seguimos viviendo

Me toca hacerlo en un momento donde el tema dominico-haitiano está en el apogeo y me choca de una manera irónica cómo mucha gente me pregunta a quién defenderé. Cómo de repente la gente quiere influenciar una balanza, como si de eso se tratara. La película pone de manifiesto más lo que nos une, que lo que nos separa históricamente.

¿Cómo fue el proceso para convertir  “La Noche Buena de Encarnación Mendoza”, de tan solo siete páginas, en un libreto?

Divertidísimo.  Imagínate, siete páginas para una película. Fue un proceso de casi ocho años de seminarios, talleres. De hecho, ya estando listo lo entregué a otros guionistas y no me había sentido conforme con sus respuestas. Algo dentro de mí me decía que siguiera, hasta fui a un seminario con Guillermo Arriaga con mi guion en la mano; cariando con él, fue cuando finalmente entendí que el guion estaba maduro. Pero el proceso fue hermoso y largo porque Bosch siempre será una inspiración, porque él no escribía con una pluma, escribía con una cámara que retrataba el alma de la gente.

¿Un sueño hecho realidad?

Definitivamente. Suena a cliché, pero es la realidad y el verdadero reto fue decidirme por esta historia, porque de los cuentos de Bosch, no hay uno que puedas decir no se lo merezca.

Pero, ¿qué tiene de especial este?

Sin lugar a dudas, porque es mi favorito y porque me he dado cuenta que fuera del país, muchos grandes escritores, incluyendo a García Marques, han hecho referencia a La Noche Buena de Encarnación Mendoza y han dicho repetidas veces que este escritor dominicano fue su inspiración. O sea, no es una decisión mía sola, hay una serie de intelectuales detrás que consideran que es un “libro insignia”.

¿Crees que nuestra sociedad está necesitada de contenidos humanos y, sobre todo, culturales?

Seré un fiel defensor de un titular que acabo de leer: “El cine es un ente canalizador de la corriente del mundo, aunque sus autores no lo crean o no se lo propongan”. Cuando lo vi quedé de una pieza, porque ese ha sido mi discurso con esta pieza. Digo que los autores de cine somos herramientas importantes para crear cosas, para impactar, porque el cine es la corriente más poderosa para cambiar corrientes de pensamiento. El cine es una respuesta a la pregunta que nos hacemos ahora: “¿cómo es un posible que tres niños maten a otra niña?”.

El resultado de la agenda LGBT  (sin criticarlo).Todo eso que estamos viendo es consecuencia de una agenda del cine del mundo, porque el cine es un ente de referencia. Nosotros nos hemos propuesto, desde que estrenamos El rey de Najayo, que nuestras obras tengan consecuencia y eso no compromete el entretenimiento, para nada. Llevamos a la pantalla hermosas imágenes del país que el dominicano ausente llorará de la emoción y el extranjero querrá venir a conocer.

¿Qué tiempo duraron en rodaje, ya que no se le aprobó todo el presupuesto?

Estuvimos siete semanas y unos días de grabación, lo hicimos por etapas. Con respecto al presupuesto, nos aprobaron en la DGcine 59.3 millones de pesos, de los cuales solo pudimos  recaudar 36 millones. Como somos casa productora, tuvimos que asumir la diferencia: equipos, luces, estudio… El filme es de época y eso la hace tener un compromiso con el arte. La logística de locaciones… (tiene un recorrido casi por la isla completa).

¿Y la parte actoral?

Fue un ejercicio muy profundo el tiempo dedicado a los actores. Me encargué de hacer la dirección de actuación y buscamos a los actores, no por sus condiciones físicas, aunque lógico, tenían que parecer dominicanos, y los haitianos, haitianos. Se trabajó fuertemente en la química de los actores, para que expresaran más con sus cuerpos que con sus diálogos.

¿Por qué no usaste la fórmula taquillera de otros directores de elegir comunicadores e influenciadores?

Porque rompería la esencia de la película. Como te decía, es un proyecto de ocho años y te confieso que fue escrito originalmente para dos actores: Zoe Zaldaña y Gael García. Y de igual manera, la música fue escrita para el tema “Amapola” de Juan Luis. Pero digo que el arte tiene su propia agenda y, cuando es puro, el arte se va desarrollando a su forma.

Ese tema no se consiguió porque está el litigio por asuntos legales, y en el caso de los actores, en los últimos seis años han escalado a una posición donde tienes que tener un presupuesto muy alto para contratarlos.

Para elegir a Laura Lebrón y Héctor Aníbal fue un proceso grande; no queríamos elegir a nadie por ser bonito, queríamos gente preparada y que tuvieran “un ángel para el cine”, que pudieran tener química, verse orgánicos. Para la música, de repente una noche, estando en las montañas, escuché a mi hija cantar (tiene una voz hermosa) e identifiqué que ese sería el tema de mi película, hasta lloré al escucharla, es un tema de Simón Díaz, un venezolano y, claro, se sumó el genial Pedro Eustache.

¿Qué es lo que más enorgullece del resultado?

Pienso que el impacto transformador que pueda tener en la sociedad. Esta película es mucho más que el tráiler, hay que verla. Lo que más me gusta de esta producción es que es algo que le va a quedar a la gente. Va a salir del cine y algo va a pasar en su vida, es un elemento transformador y eso me hace sentir útil.

Con Rey de Najayo creaste un precedente del tipo de cine que marcará tu carrera. ¿Qué historias nunca harías?

No tengo ninguna objeción o rechazo a un género. Pero nunca haría algo contrario a los principios y fundamentos que defiendo y en lo que creo: una sociedad más justa, más sana y el llamado a la moral. Entiendo que el arte tiene la obligación de tener consecuencias, que el arte es una herramienta de nuestro creador, y si no lo entendemos así, no estamos usando correctamente ese don. Hay que aceptar una transformación a favor de lo que creemos es justo y necesario.

¿Tu próximo proyecto?

Misión estrella, una consecuencia de un concurso de guiones que ganamos. La historia es de un “delivery” de Villa Juana, algo muy diferente a lo que hemos hecho. Ya está rodada, estamos en la parte de la musicalización y esperamos que en 2017 salga a luz.

¿No te aterra el cambio de género?

Para nada. Lo que hay que ver es el contenido. Las historias y las críticas que hemos recibido en el cine local es por la falta de historias y que sean bien contadas. Nosotros estamos eligiendo buenas historias y es lo que vale.

Exclamó:

“Los autores de cine somos herramientas importantes para crear cosas, para impactar; porque el cine es la corriente más poderosa para cambiar corrientes de pensamiento”. Fernando Báez.

Cortas:

Un escritor: Jorge Luis Borges, Juan Bosch y García Márquez .

Guionista: Guillermo Arriaga.

Una película que no te cansas de ver: Ciudadano kane, Forrest Gump y El elegido.

El cine dominicano: Vanguardista, atrevido y se está abriendo espacio en el mundo.

Un actor que te pondría nervioso dirigir: Tom Hanks, Denzel Washington y Al Pacino.

El premio más significativo de tu carrera: El pensar en un premio me agobia y me quita la inspiración.

Con quién te gustaría tomarte un café: Jesús como hombre y Gandhi
 

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