Signos de alarma del Trastorno disocial

Por DRA. BIARIS. Médico Psiquiatra
Signos de alarma del Trastorno disocial

El trastorno disocial es un trastorno grave de conducta que se caracteriza por un patrón de comportamientos persistentes y repetitivos, que violan los derechos básicos de otras personas y las normas sociales.  

Se considera una de las psicopatologías más comunes en niños y adolescentes. El diagnóstico de trastorno disocial se hace en hasta el 50 % de los pacientes ambulatorios menores de 18 años que reciben atención psiquiátrica. Se ha identificado una relación directa entre el bajo nivel socio económico y esta entidad; es más frecuente en el sexo masculino.  

Estudios demuestran que han aumentado los casos en la última década, motivo por el cual se debe hacer un llamado de atención a los padres y tutores. Los adultos suelen iniciar la detección de estas conductas inapropiadas aproximadamente entre los 6 y 7 años de edad, pero regularmente se diagnostica al inicio de la adolescencia (aproximadamente los 16 años). A partir de los 18 años, el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales lo reconoce como un trastorno de la personalidad antisocial.  

Son diversas las causas y los factores predisponentes de este trastorno, se han implicado factores biopsicosociales, demostrándose que es más frecuente en hijos de padres con trastorno de la personalidad antisocial y se ha relacionado con padres dependientes a uso de sustancias (alcohol y drogas). El entorno familiar y la educación que el niño recibe forma un papel importante, motivo por el cual hay que promover la crianza saludable.  
 
Síntomas:

*Comportamiento agresivo y destructivo, manifestado tanto a las personas como hacia los animales

*Poca empatía y ausencia de afectación emocional

*Falta de sentimientos de culpa y poca preocupación por los sentimientos ajenos

*Poca tolerancia a la frustración

*Inicio temprano de actividad sexual

*Violación de las reglas y derechos de los demás

*Fraudulencia y robo

*Provocación de incendios con el fin de causar daños graves

*Problemas escolares (ausencias, peleas, fugas)

*Desobediencias

*Victimarios de acoso escolar (bullying)

Este trastorno puede provocar un deterioro significativo de la actividad social y académica del niño o adolescente, además puede traer serias consecuencias, como son el consumo de sustancias, bajo rendimiento escolar y conflictos legales.

Para un tratamiento eficaz es imprescindible la intervención multidisciplinaria; es importante realizar una buena historia clínica para identificar los síntomas y decidir el abordaje. En relación con el tratamiento farmacológico,  se pueden utilizar estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos y ansiolíticos, acompañados con terapia cognitivo conductual.

Las circunstancias que rodean a cada niño son diferentes; se les recomienda a los padres que si identifican estas conductas deben buscar ayuda con un especialista de la salud mental lo antes posible. Una intervención oportuna favorece el pronóstico y puede evitar que este trastorno se convierta en un trastorno de la personalidad antisocial.

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