República Dominicana: Tierra de poetas

Cultura. Hoy es el natalicio de Salomé Ureña de Henríquez; en su honor se celebra el “Día Nacional del Poeta”

República Dominicana: Tierra de poetas

El itinerario del pasado sábado se inició en la mañana en la Fundación Manuel del Cabral, un pequeño espacio de la calle Colón, en La Atarazana, que honra la memoria del ilustre poeta dominicano.

Con el entusiasmo de conocer su trayectoria literaria, más de 20 personas se motivaron hacer el recorrido que el Centro Cultural de España y su Club Cultural, organizado bajo la temática “Salomé Ureña y los poetas”, por celebrarse hoy el Día del Poeta Nacional.

Su hijo Alejandro Cabral nos recibió con una fascinante sonrisa. De inmediato, nos cedió el paso al interior de este centro, donde tuvimos la oportunidad de escuchar la voz del poeta grabada en una cabina de la ciudad de Nueva York.

Cada paso es una manifestación de la autensidad de su obra. En el salón hay crónicas de periódicos, sus libros, obras de pintores que hacen honor a sus libros, entre la que se destaca la pintura de Pedro Guerrero titulada “Homenaje a Manuel de Cabral” año 2010. Sin duda, uno de los objetos más significativos es su máquina de escribir.

Alejandro del Cabral dijo que este centro está en La Atarazana desde el año 2001, pero tienen 28 difundiendo la obra literaria de su padre. “Su obra fue prolifera; él escribió obras de teatro, sobre la familia, la patria; también escribió poesía negroide.

Sus grandes obras fueron Pilón, La isla perdida y Compadre Mon. Ganó 12 premios en España; está considerado como uno de los 12 poetas más importantes al nivel mundial. En nuestro país también ganó muchos honores,  entre ellos el “Premio Nacional de Literatura”, en 1992.

La poeta chilena Gabriela Mistral habló muy bien de su obra; también lo hizo su amigo Pablo Neruda. Y Octavio Paz dijo que no se podía hablar de la poesía dominicana sin mencionar a Manuel del Cabral. 

En el plano personal, su hijo destacó que fue un hombre muy afable, que le gustaba asistir a las tertulias en La Cafetera de la calle El Conde, donde compartía con amigos y conversaban de los más diversos temas.

Salomé Ureña, nuestra insigne poetiza

Frente al busto de esta insigne educadora, considerada como una de las primerísimas mujeres de nuestro país, Susana declamó el poema “El ave y el nido”, uno de los más conocidos por estudiantes.

“¿Por qué te asustas, ave sencilla? ¿Por qué tus ojos fijas en mí?

Yo no pretendo, pobre avecilla,
llevar tu nido lejos de aquí.
Aquí, en el hueco de piedra dura, tranquila y sola te vi al pasar,  y traigo flores de la llanura
para que adornes tu libre hogar”

 –dicen sus dos primeras estofas.

Salomé nació en la calle Isabel La Católica justo al lado de la casa de Juan Pablo Duarte. A los cuatro años sabía leer, pues su padre le enseñaba literatura y se sabía poemas de muchos autores.

A los 20 años se casó con Francisco Henríquez y Carvajal. Se le reconoce como una mujer de escritura, palabra y pensamiento correcto. También, que fue muy hogareña y con su ejemplo demostró que en el hogar empieza la educación formal. Con esa convicción educó a sus hijos, Francisco, Pedro, Max y Camila.

A los 15 años, le publicaron su primer libro de poemas. Inicialmente, su seudónimo era Herminia. Su vasta producción es reconocida por Rubén Darío y Nicolás Gallego, quien la llamó “La gloria del progreso”. Joaquín Balaguer resaltó la libertad en cuanto a su estilo poético.

La poeta se educó en tiempos de la Restauración. Estas vivencias se vieron reflejadas en la creación en 1881 del Instituto de Señoritas, donde formó a mujeres críticas, con pensamiento ético y moralista. Murió a la edad de 46, de tuberculosis.

A la patria

Salomé tuvo un amor inquebrantable por esta patria que la vio nacer.

Las letras de su poema “A la patria” así lo revelan:
“Desgarra, Patria mía, el manto que vilmente,
sobre tus hombros puso la bárbara cueldad;
levanta ya del polvo la ensangrentada frente,
y entona el himno santo de unión y libertad.
Levántate a ceñirte la púrpura de gloria
¡oh tú, la predilecta del mundo de Colón!
Tu rango soberano dispútale a la historia”,
demándale a la fama tu lauro y tu blasón”.

Nuestro “Poeta Nacional” Pedro Mir

En el extremo derecho se observa a Pedro Mir sonriente; a él le encantaba escuchar la declamación de poesías. 

En el extremo derecho se observa a Pedro Mir sonriente; a él le encantaba escuchar la declamación de poesías. 

Archivo verónica sención

Foto:

Pedro Julio Mir Valentín nació en San Pedro de Macorís el 3 de junio de 1913 y murió en Santo Domingo, 11 de julio del año 2000.

Perteneciente a la generación de los Independientes del 40; en 1984, el Congreso Nacional lo declaró “Poeta Nacional de la República Dominicana”.

En el génesis de la década de 1930, Don Pedro escribió sus primeros poemas, mostrándolos a amigos y relacionados. Uno de esos amigos decidió, sin consultarle, llevar unos versos al escritor Juan Bosch, quien para esa época era una figura literaria importante en el ámbito dominicano. Su fibra poética natural llamó la atención de Juan Bosch, pero éste desestimó los versos diciendo que el poeta tenía talento pero debería “dirigir los ojos a su tierra”.

Enterado Pedro Mir, decidió escribir sus primeros poemas de corte social y esta vez enviárselos a Juan Bosch él mismo. Bosch publicó los versos en su sección del Listín Diario,  con el revelador título: ¿Será este muchacho el esperado poeta social dominicano?

Nuestro poeta se graduó de doctor en Derecho en 1941 y ejerció en una oficina de abogados.
Durante la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo, para quienes escribían poesía social, la situación se tornó difícil. Considerado un desafecto al régimen, Mir recibió amenazas y vivió en zozobra hasta que marchó a Cuba en 1947, un exilio que se prolongaría hasta la caída del régimen del tirano.

En 1949, viviendo precariamente en Cuba, fue expuesto a la luz su conocido poema “Hay un país en el mundo”, que ha sido traducido a varios idiomas.

“Hay un país en el mundo”

Las letras de su poema “Hay un país en el mundo” lograron que su huella en República Dominicana transcendiera más allá de los siglos. Son muchos los eventos culturales, sociales, artísticos que lo incluyen para resaltar nuestra presencia en la esfera global.

Don Pedro Mir, aunque nació en San Pedro de Macorís, durante muchos años mantuvo su tertulia literaria en las instalaciones del emblemático palacio renacentista del siglo XVI, conocido como Hostal Nicolás de Ovando, ubicado en la calle Las Damas, casi esquina Conde.  

La gestora cultural Verónica Sención siempre recuerda que Bosch y Pedro Mir fueron el alma de esas tertulias.

En esta actividad se congregaron Tony Raful, Juan Bosch, Tomás Castro Burdiez, así como Verónica Sención, quien nos cedió las fotografías que ilustran esta lectura.

Arturo B. Pellerano Castro, “El Byron dominicano”

Durante este recorrido poético, los presentes fuimos acompañados por Julio, la fiel mascota del Club Cultura del CCE.

Durante este recorrido poético, los presentes fuimos acompañados por Julio, la fiel mascota del Club Cultura del CCE.

Fuente Externa

Foto:

En la plaza que lleva el nombre de este poeta y escritor, ubicada en entre las calles José Gabriel García, Arzobispo Meriño, Isabel La Católica y Las Damas, allí se sentaba cada tarde “El Byron dominicano”
Guillermo Nin, uno de los organizadores de este recorrido ofreció el detalle a los asistentes. Dijo que Pellerano Castro fue un poeta iconoplástico y bohemio.

Se cree que su obra “Don Juan”, –su producción literaria más prodigiosa–, se trata de una autobiografía.
Ser prodigioso, escribió novelas y ensayos. Su poesía abarca desde lo patriótico, el criollismo, el costumbrismo, lo clásico. Está considerado como uno orgullo literario del siglo XIX.
Esa mañana se leyeron varios poemas que aparecen en la tarja que se le dedica en su honor. Murió de paludismo.

A tí… (Criolla)

“Yo quisiera, mi vida, ser burro, ser burro de carga, y llevarte, en mi lomo, a la fuente, en busca del agua, con que riega tu madre el conuco, con que tú, mi trigueña, te bañas.  Yo quisiera, mi vida, ser burro, ser burro de carga, y llevar al mercado tus frutos, y traer, para tí, dentro del árgana, el vestido que ciña tu cuerpo, el pañuelo que cubra tu espalda, el rosario de cuentas de vidrio con Cristo de plata, que cual rojo collar de cereza rodee tu garganta… Yo quisiera, mi vida, ser burro, ser burro de carga.”

Julia Burgos

En este lugar, también conocido como “El Parque Rosado”,  hay distintas plantas que adornan el ambiente, en el que se destaca un monumento de cuatro tarjas dedicado a Arturo Pellerano Castro.
Aquí, el poeta dominicano comparte su espacio con la poetisa puertorriqueña Julia de Burgos, quien nació en Carolina, Puerto Rico y está considerada por muchos críticos como la más excelsa poeta de la isla vecina.

Otros poetas nuestros

• Pedro Henríquez Ureña
• Julia Álvarez
• Fabio Federico Fiallo
• Manuel de Jesús Galván
• Virgilio Díaz Grullón
• José Joaquín Pérez
• Aída Cartagena Portalatín
• Manuel Rueda
• Hilma Contreras
• Franklin Mieses Burgos
• Gastón Fernando Deligne
• Tulio Manuel Cestero
• Junot Díaz
• Mateo Morrison
• José Rafael Lantigua
• José Mármol 
• Luis Martín Gómez

Loading...
Revisa el siguiente artículo