Welington Castillo: Un asesino silente con el madero

Efectivo. A pesar de su juego discreto, el receptor dominicano fue una bestia del bateo situacional la pasada temporada.

Por Hanly Ramírez

En la pasada temporada el receptor dominicano Welington Castillo tuvo una línea ofensiva de .282 en promedio de bateo, con 20 cuadrangulares y 53 carreras empujadas jugando para los Orioles de Baltimore, una producción que lo situó entre los mejores de su posición en las Grandes Ligas, pero lo impresionante de su discreto accionar fue la forma en que respondió en los momentos que el equipo necesitó de un imparable de su bate.

La contribución de Castillo a la ofensiva no se trató simplemente de los números generales que logró, sino su impresionante producción en situación de corredores en bases, donde su promedio se mantuvo por encima de los .300, algo que sin dudas la dirigencia de los Medias Blancas de Chicago, equipo con el que firmó en la temporada muerta, espera pueda mantener para esta campaña.

Castillo, quien el año pasado estableció su record personal en jonrones con 20, participando en apenas 96 partidos, se convirtió en una pesadilla para sus rivales cuando llegó al plato con corredores en las bases, condición en la que bateó para promedio de .306 (147-45), con cuatro dobles, 10 jonrones y 43 carreras empujadas.

En cuanto a sus oportunidades con compañeros en posición anotadora, su línea ofensiva fue de .308 (65-20) con dos dobles, cuatro cuadrangulares y 30 carreras remolcadas, y cuando la situación se presentó con hombres en posición de anotar y dos outs, su promedio se incrementó a .321 (28-9) con dos vuelacercas y 12 producidas.

Si su desempeño fue bueno en las situaciones antes mencionadas, con las bases llenas sus resultados fueron excepcionales, ya que en los seis turnos que agotó con los sacos llenos, fletó cuatro inatrapables (.667), con un palo de vuelta completa y 11 llevadas al plato.

En un equipo que se proyecta tendrá mucho talento joven, Castillo, quien cuenta con ocho años de experiencia en las Grandes Ligas, en los que ha desfilado por cuatro equipos (Cachorros de Chicago, Marineros de Seattle, Diamondbacks de Arizona y Orioles de Baltimore), será de mucha ayuda en el proceso de adaptación de estos jugadores ante las diversas situaciones en las que tendrán que ir a la caja de bateo.

Se podría decir que la motivación de Castillo al batear es saber que tiene gente en los senderos, ya que cuando le tocó tomar el madero sin nadie en las bases, fue en la única situación que su promedio descendió de los .300, ya que le pegó a la pelota para .263, sin embargo esta teoría cae en el vacío debido a que cuando le tocó iniciar entrada, su accionar fue de .364 (66-24), con tres dobles, siete jonrones e igual cantidad de producidas.

Su trabajo con el bate ha ido acorde con su labor como receptor. El año pasado atrapó al 49% de los corredores que se fueron a robo (49-24) y solo cometió cuatro errores, alcanzando un porcentaje de fildeo de .994 en 753.1 entradas detrás del plato en 88 encuentros.

Sin tener el foco de atención precisamente sobre su espalda, y de manera discreta, Castillo ha demostrado que es letal con su bate en situaciones donde tiene la oportunidad de llevar hombres al plato, convirtiéndose de esta manera, en un asesino silente para sus rivales en estas oportunidades que el juego le presenta.

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