Marcus Smart y la parte humana de los playoffs

Sentimientos. El jugador de los Celtics quiere jugar con su equipo para devolverle la sonrisa a su madre que padece de cancer.

Por Hanly Ramírez. [email protected]

Al ver a un atleta competir, sin importar el deporte, solemos olvidarnos que son humanos y que como toda persona está expuesta a sentimientos y situaciones fuera del terreno, que pueden golpear tan o más fuerte que un derechazo en pleno rostro para un boxeador.

Marcus Smart, guardia de los Boston Celtics, reveló que su madre, de 63 años de edad, fue diagnosticada con cáncer de médula ósea, pero que le imploró reunirse con el equipo para el inicio de los Playoffs de la NBA, con la esperanza de poder ver a su hijo jugar otra vez en la actual campaña.

“(Mi mamá) me dijo que prefería que estuviera aquí que allá, que haga lo que amo, porque ella adora verme jugar, y si regreso a la duela sano, eso pondría una sonrisa en su rostro”, señaló el jugador en la historia publicada por ESPN.

Smart siempre ha sido reconocido por lo duro de su trabajo en  la defensa en cancha, donde parece un perro de caza que persigue una presa, pero más allá de querer ayudar a su equipo a ganar, este jugador de los Celtics, quien se está rehabilitando de una cirugía en el dedo pulgar, quiere volver a juego para darle un motivo de vida a su madre, Camelllia. Smart, perdió a su hermano mayor, Todd, tras larga batalla contra el cáncer a la edad de 33 años en 2004, cuando el hoy jugador de Boston tenía sólo 9 años, por lo que sabe el significado de poder darle felicidad a una persona que lucha como lo hace su madre.

Los playoffs suelen sacar lo mejor de jugador, que desea la victoria más allá de cualquier cosa, pero salir y entregar todo a sabienda que de eso depende volver a ver a alguien que amas con una en los labios, sin importar si lo acompañó la victoria o la derrota, es la parte más humana del juego.

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