Juan Soto rompe el molde entre los latinos

Talento. La calidad mostrada por el adolecente dominicano en el plano ofensivo, lo ha colocado entre los mejores de la historia a su corta edad.

Por Agencias

Únicamente cuatro bateadores han disparado dos jonrones en un juego de Grandes Ligas antes de cumplir los 20 años de nacido. Cuatro. Tratándose de una entidad deportiva creada hace más de un siglo, se trata de una lista microscópica. Y en ese grupo sobresale un patrullero que el 19 de mayo todavía estaba jugando en las Ligas Menores y que ni siquiera llegó a conocer los estadios de Triple A: Juan José Soto.

El nativo de Santo Domingo no solamente es el único latinoamericano en el listado de quienes han logrado un encuentro de múltiples cuadrangulares en las Mayores a tan temprana edad. Es, además, el único en el cuarteto que lo ha hecho en un par de ocasiones, una hazaña que completó el viernes 29 de junio, al sacudir cuatro cohetes y sacar dos pelotas del parque ante los Filis, en Filadelfia.

Soto se ha estrenado en la Gran Carpa con estilo. En un equipo donde en teoría no tiene dónde alinear a diario, se ha abierto paso a fuerza de tablazos. Su explosión ante los Filis es apenas un ejemplo de eso y también una joya única en la historia.

Jamás, de acuerdo con el motor de búsqueda de Baseball Reference, un adolescente había conseguido en MLB un duelo de cuatro hits, dos vuelacercas y cinco empujadas. Danny Murphy en 1961, Brian McCall en 1962 y Andruw Jones en 1996 sonaron dos bambinazos en el mismo choque. Pero ninguno dio tantos indiscutibles ni llevó tantas carreras a casa como esta vez hizo el quisqueyano.

Juan José Soto saltó al profesional exactamente tres años atrás, el 2 de julio del 2016. La gerencia de los Nacionales le concedió un bono por firmar de 1,5 millones de dólares y el joven no ha tardado mucho en retribuir la confianza que el departamento de scouts de los capitalinos depositó en él.

“Tiene un avanzado sentido del bateo y proyecta poder”, dijo en ese entonces Johnny DiPuglia, el director de operaciones de los Nacionales para América Latina, al ser contactado por MLB.com cuando el jardinero de potente brazo estampó la rúbrica en su primer contrato.

No se equivocó DiPuglia. Pero nadie esperaba que Soto fuera a demostrarlo tan rápidamente.

Ningún bigleaguer nacido fuera de los Estados Unidos, ni siquiera el curazoleño Jones, había disparado ocho bambinazos antes del Juego de Estrellas a los 19 años de nacido. Vaya, es que ninguno lo había hecho en todo el calendario, sin hablar de la pausa de mitad de justa.

El dominicano César Cedeño causó admiración cuando se estrenó con los Astros en 1970. En 90 compromisos la desapareció siete veces y dejó promedios de .310/.340/.451. Su compatriota Adrián Beltré también sumó siete en los 77 cotejos que disputó en 1998 con los Dodgers, con una línea de .215/.278/.369. Ningún otro jugador procedente del Caribe, Europa o Asia había superado esa cantidad de cuadrangulares.

Soto lo hizo en un santiamén, porque llegó rompiendo moldes. El día en que cuadruplicó contra los Filis, estaba en su trigésimo quinto duelo arriba. También llegó a ocho jonrones, para quedarse con el récord que compartían Cedeño y Beltré.

Su debut ha sido clamoroso. Sólo tres toleteros menores de 20 años de edad han puesto en órbita más pelotas que él antes del Juego de Estrellas. El legendario Mel Ott sacudió nueve en 1928 con los Gigantes. Tony Conigliaro largó 15 en 1964 con los Medias Rojas. Ken Griffey Jr. dio 13 en 1989 con los Marineros.

El manager de Soto en los Nacionales, Dave Martínez, es uno de muchos aficionados a su juego, una legión de admiradores que comienza en la propia cueva de su club, donde han sido testigos de primera fila de su talento y aptitudes.

“Este muchacho tiene 19, pero en realidad posee la mentalidad de un veterano treintañero”, soltó el piloto en declaraciones a MLB.com. “Estudia el juego, aprende, asume muy rápidamente lo que necesita y hace ajustes. Tiene un avanzado conocimiento de la zona de strike para alguien de su edad”.

Soto comenzó el torneo en Clase-A media, pero en las siguientes ocho semanas largó 14 vuelacercas, conforme fue pasando por Clase-A avanzada y Doble-A. El mes de julio le encontró con 22 en total, sumando lo hecho en las Mayores.

Únicamente siete paleadores han desvanecido más pelotas que él en una temporada con 19 años de nacido. Es otro récord que persigue, aunque aún le queda lejos, por haber sido subido tan tarde a la Gran Carpa el 20 de mayo.

Conigliaro tiene la marca absoluta con 24 en aquel 1964 memorable. Bryce Harper dio 22 en el 2012, sentando el que también es el máximo registro para los Nacionales. Luego aparecen Ott (con 18 en ese 1928), Griffey Jr. (16 en 1989), Mickey Mantle (13 en 1951), Ed Kranepol (10 en 1964) y Phil Cavaretta (nueve en 1936).

Soto va pisándoles los pasos a todos ellos, mientras crece el debate sobre si ya tiene los méritos para ser parte del Clásico de Media Temporada pese a tener tan pocos turnos al bate.

En ese grupo hay tres miembros del Salón de la Fama, seis premios al Jugador Más Valioso y 56 llamados al Juego de Estrellas, incluyendo los del maltrecho Conigliaro, a quien un pelotazo malogró más adelante en su carrera, y Kranepol, el único con un recorrido relativamente modesto.

¿Cuánto tardará Soto en alcanzarlos? Al ritmo que lleva, llegará lejos. Ya rompió el molde entre los latinoamericanos y todavía puede conseguir más.

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