Vladimir Guerrero Jr. arrasó en ligas menores

Demodelor. El prospecto dominicano castigó el pitcheo en cada nivel en el que accionó durante esta campaña.

Por Agencias

A lo largo de los años, ha habido algunos debates candentes sobre quién debería ganar el premio Bateador del Año de las Menores de MLB Pipeline. Este año, la conversación duró aproximadamente lo que se tarda alguien en decir Vladimir Guerrero Jr.

Seguro, varios peloteros fijaron números muy buenos a lo largo de las menores en el 2018, pero elegir al prospecto número uno del béisbol como el ganador de este año fue una de las decisiones más sencillas que se puedan tomar.

Es fácil quedarse sin adjetivos superlativos cuando se trata de describir la temporada que tuvo el hijo del miembro del Salón de la Fama, pero estas son algunas de las cosas más destacadas.

• Lideró a las menores en promedio de bateo (.381)

• Lideró a las menores en slugging (.636)

• Lideró a las menores en OPS (1.073)

• Impuso topes personales dobles, jonrones, bases alcanzadas, empujadas, promedio, OBP, SLG, OPS

• No ha tenido juegos consecutivos sin dar hit desde el 20 y 21 de julio del 2017.

“Estoy muy contento con todo lo que pasó en la temporada”, le dijo Guerrero Jr. a Jesse Sánchez de MLB.com. “Yo salgo a trabajar todos los días. Entiendo perfectamente que sólo puedo controlar lo que hago en el terreno, pero no tengo control de lo que pasa afuera”.

“En mi asiento en la caja de coach de tercera siempre estaba alerta no me fuera a tumbar (con un batazo)”, dijo el manager de New Hampshire, John Schneider, que también dirigió a Guerrero en Clase A Avanzada Dunedin en el 2017.

“Fue un año histórico”, resumió el piloto. “Le pega a la bola durísimo, tiene un tremendo talento para darle a la bola con la maceta del bate, entiende lo que los pitchers están tratando de hacer y se ajusta entre pitcheo y pitcheo”.

“Es un gran trabajador, está convencido en lo que está haciendo y obviamente cree mucho en sí mismo. Es muy talentoso y muy inteligente en la caja de bateo. Es el mejor bateador que he visto en las ligas menores en toda mi vida”.

De apenas 19 años, Guerrero Jr. coqueteó con batear .400 por buena parte de la temporada 2018. Estaba ligando .410 en Doble-A cuando lo único que podía detenerlo, una lesión, lo inhabilitó. Un problema en la rodilla izquierda a principios de junio lo sacó de acción por cinco semanas, y además evitó que jugara en el Juego de Futuras Estrellas. Cuando fue ascendido a Triple-A Buffalo estaba ligando .402.

En la antesala de las Grandes Ligas tuvo un “slump”, bateando .336/.414/.564 para cerrar el año con promedio de .381. Dejó marcas personales en todas esas categorías a pesar de disputar sólo 95 encuentros y sumar apenas 357 turnos. Irá a la Liga Otoñal de Arizona para compensar el tiempo perdido.

“Pasar de Doble-A a Triple-A fue solo otro paso cerca de mi meta”, indicó Guerrero Jr. “Para mí, el béisbol es el béisbol. La única cosa que es diferente es la calidad de los jugadores, que hay peloteros más rápidos, pitchers más rápidos y muchos jugadores que ya han estado en las Grandes Ligas”.

¿Y su racha de juegos sin pasar dos días seguidos yéndose en blanco de 135 encuentros? El último pelotero de Grandes Ligas en tener una cadena de ese tipo fue Ichiro Suzuki, que tuvo una de 180 duelos entre el 2008 y el 2009.

Guerrero Jr. logró eso gracias a una combinación de su habilidad innata para pegarle fuerte a la bola y su avanzado plan de ataque en el plato. Se ponchó sólo el 9.3% de sus viajes al plato en el 2018, mientras que recibió boletos el 9.1%. Y aunque su average fue peor en Triple-A, subió tu tasa de boletos (11.7) y bajó su relación de ponches (7.8) comparado con Doble-A. Y sigue teniendo más boletos que ponches de por vida.

“Ciertamente fue alentador ver que esa consistencia en el home y la disciplina fue subiendo con cada nivel”, dijo Gil Kim, el director de ligas menores de los Azulejos. “Pero lo más positivo de todo fue ver ese nivel de compromiso para mejorar su defensiva y sus habilidades atléticas, y cómo siguió retándose a él mismo para ser el mejor compañero, atleta y tercera base posible”.

El alto promedio tampoco fue cuestión de suerte, de encontrar hoyos y batear globitos que cayeron de hit detrás del infield. En 61 juegos en Doble-A, bateó 83 pelotas que salieron a 100 o más millas por hora, con un tope de 120 mph. Ese misil fue un sencillo que Schneider recuerda perfectamente.

“Miré al tercera base y el tercera base me miró a mí”, rememoró Schneider. “Los dos teníamos los ojos abiertos. Ambos estábamos pensando, ‘Gracias a Dios que no vino hacia ninguno de nosotros’”.

Hay historias sobre Guerrero Jr. que rayan en lo mitológico: Ser retirado dos veces en segunda base, en turnos sucesivos, tras batazos que pegaron en la pared del jardín izquierdo y que normalmente hubiesen sido doble de no ser porque le pegó tan duro a la bola. O la vez en Hartford cuando mandó una recta a 96 mph, baja, adentro y con dos strikes, fuera del parque por el jardín izquierdo, un batazo tan duro que no le permitió al umpire ponerse en posición adecuada y terminó cantándola foul. Luego se reunió la cuarteta y revirtieron la sentencia.

“La gente no debería ser capaz de hacer eso”, dijo Schneider. “Todo lo que bateó fue duro, casi todo ridículamente duro”.

“Yo nunca traté de batear .400, sólo quería dar lo mejor todos los días”, aclaró Guerrero Jr. “Era muy selectivo esperando mi pitcheo y trataba de darle bien a la bola. Ahora me iré a casa, seguiré trabajando las próximas tres semanas y llegará listo para la Liga Otoñal de Arizona y seguir buscando esa meta mía, Dios mediante”.

Más allá de su habilidad natural para batear, eso es lo que separa a Guerrero Jr, su incansable ética de trabajo. Tiene una pasión por el juego que se nota en lo mucho que se divierte en el terreno y todo lo que hace para convertirse en una estrella.

“Con todo lo divertido y relajado y bueno que es, siempre está motivado, enfocado y trabajando duro para lograr lo que quiere”, enumeró Schneider. “Lo bonito es que él sabe exactamente dónde está la línea. Vamos a mantenernos relajados, vamos a divertirnos, pero al mismo tiempo, vamos a trabajar. Es un profesional. Quiere ser un All-Star y un Guante de Oro en tercera base”.

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