Hristo Stoichkov: “El Barça no tiene que copiarle nada a nadie... por eso es el mejor”

La leyenda del FC Barcelona, al que ayudó a ganar su primer título de Europa en 1992, y de Bulgaria, con la que logró su mejor actuación en una Copa del Mundo, en Estados Unidos 1994, no pierde su esencia ni pasión por el futbol al que sigue ligado, ahora como comentarista en televisión.

Por Fernando Ruiz del Valle

Los años han pasado, y aunque el carácter recio que mostraba de la cancha se ha moderado un poco, su profundo amor por la camiseta azulgrana, la comunidad catalana y su antimadridismo están intactos.

Considerado como el mejor que ha jugado para la selección de su país a la que llevó al cuarto puesto hace 24 años en la cita mundialista, Stoichkov se mantiene como un referente del barcelonismo que ha trascendido entre las generaciones que vieron en acción al “Dream Team” de Johan Cruyff, a la que se maravilló con los goles de Ronaldo Nazario y finalmente la que disfrutó el “Tiki-Taka” del equipo de Josep Guardiola con Lionel Messi como estandarte.

Durante una breve visita a Guatemala en la que participó en actividades organizadas por la Asociación Nacional del Café (Anacafé), que incluyeron una conferencia con los niños que forman parte de su fundación, el exdelantero de 52 años recordó varios de los pasajes de su carrera y remarcó que el Balón de Oro que ganó en 1994 fue “un premio individual”, pero que fue gracias “a toda la afición de Bulgaria que apoyaba a nuestra selección, a mis compañeros de equipo, al Barça y a la gente de Cataluña”, quienes nunca dejaron que se sintiera solo.
Junto con esto, Stoichkov remarcó que, a diferencia del Real Madrid, el Barcelona no ha “vendido” la identidad del club con los jóvenes de su cantera y que eso ha sido clave en su éxito en la era reciente.

“Cuando tienes a ese talento como el grupo de Xavi (Hernández), (Carles) Puyol y (Víctor) Valdés te das cuenta que no tienes que copiarle nada a nadie, y que por eso el Barça es el mejor”, dijo el búlgaro, quien resaltó la figura de Messi más allá de su actuación dentro de la cancha.

“A él lo conocí cuando tenía 12 años y llegó a La Masía… pocas personas saben que detrás del futbolista fuera de serie que es hay una persona que es mucho más grande”, asegura.

Durante su segunda visita a Guatemala, Stoichkov compartió con niños que participan en los programas de la Fundación del Café. |edwin bercián Durante su segunda visita a Guatemala, Stoichkov compartió con niños que participan en los programas de la Fundación del Café. |Edwin Bercián

¿Qué te representa haber jugado para la mejor selección búlgara de todos los tiempos?
–Un orgullo, porque aunque era un país pequeño, representaba a 6 millones de personas en la que no solamente Stoichkov destacó, también lo hicieron (Petar) Zhekov y (Georgi) Slavkov, como ganadores de la Bota de Oro antes que yo (1990). Lo mejor es que fue un trabajo en equipo en el que queda la amistad que se formó en el vestuario, una familia, lo cual es lo más importante de todo.

¿Qué fue lo más importante que aprendiste de Cruyff?
–Muchas cosas, como la mentalidad ganadora de ese “Dream Team” que enamoró a muchos, no solo durante los 90 minutos, sino día tras día en el campo de entrenamiento… Tenerlo ahí cerca, a casi un metro, te ayudaba a estar más concentrado para dar el pase o el remate, entre sus virtudes estaba el saber que el partido no se ganaba el sábado o el domingo, sino durante toda la semana.

¿Ha cambiado la modernidad la esencia del futbol?
–Ahora es diferente porque hay más “cables” y el entrenador casi no participa, sino que desde arriba le dicen “izquierda” o “derecha”. Hay más tecnología que hace que el futbolista se meta más en otra temática al decirle que tiene que jugar en un “cuadro” y eso hace sufrir a varios porque se les maneja mal. Tuve la suerte de que Johan trabajaba todos los días y, a diferencia de ahora, había tiempo para sacar lo mejor de un jugador.

¿Ese gol de tiro libre que le anotaste a Alemania en Nueva Jersey en los cuartos de final del Mundial de 1994 es el más importante de tu trayectoria con Bulgaria?
–Hay muchos, hice 37 con la selección, pero ese significa mucho para mí… mi hija mayor (Mihaela) cumple años en esa fecha (10 de julio) y recuerdo que antes del partido la llamé y me dijo “papá, marca un gol por mi cumpleaños”.
Cobré la falta y nos dio el empate y a partir de ahí logramos darle la vuelta al marcador… con el equipo que Bulgaria tenía entonces era obligatorio pasar en esa ronda.

Ese gol, al minuto 73, se quedará por siempre ahí porque a la larga fue uno de los mejores de ese Mundial.

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