Último Set: El placer de aprender

Por Michael Monegro

Hace unos días conocí a Gonzalo Mejía, expresidente de la Federación Dominicana de Tenis y de la Confederación de Tenis de Centroamérica y El Caribe (COTECC). Un hombre que aprovechó su paso por el escenario deportivo dominicano para escribir y compilar toda esa experiencia en el libro “El deporte dominicano y su entorno”, una obra que ha tenido que ser dividida en tres tomos por su profundidad.

Pero más allá del valor de Mejía para el movimiento olímpico dominicano, en general, me quiero centrar en lo que aprendí sobre el tenis local en una breve conversación que tuvimos.

Siempre me pregunté cómo llegó el tenis al país. Una vez alguien me dijo que había sido con la intervención estadounidense de 1916, pero escuchando y viendo parte del libro de Mejía me di cuenta que en República Dominicana se juega tenis desde inicios del siglo pasado. Así lo atestiguan unas fotos del Listín Diario de la época en las que figuran Ana Leticia Ricart, quien se destacó en esta disciplina en los Juegos Olímpicos (Juegos Nacionales) de 1915, lo que significa que la práctica de este deporte data de años atrás.

Todavía desconozco el origen en sí del tenis en el país, pero al menos sé desde dónde partir para una futura investigación, ya que entre el nacimiento de este deporte a finales del siglo XIX y su llegada a Quisqueya al parecer no transcurrió mucho tiempo.

La conversación también me sirvió para aclarar dudas sobre el nacimiento de COTECC, puesto que una información que hallé en internet la databa en 1975, pero siendo él uno de los creadores de este organismo entendí que República Dominicana tuvo parte esencial en la creación de esta entidad regional, puesto que en 1992 se realizó la Asamblea General de la Federación Internacional de Tenis en La Romana, en la que se sentaron las bases para establecer la dependencia de la ITF en el área.

No sabía que esa Asamblea anual se había hecho en el país, y mucho menos que figuras como Philippe Chatrier, una leyenda del tenis, y a quien el estadio de Roland Garros debe su nombre, estuvo en suelo criollo.

Sabía que en 1968, con el inicio de la Era Abierta el tenis dejó de participar en los Juegos Olímpicos, sin embargo, desconocía el rol que habían jugado países de América para que esta disciplina continuara siendo parte de los Juegos Centroamericanos y del Caribe, así como de los Panamericanos.

Sentarme en aquella sala llena de fotos históricas como del debut de Dominicana en Copa Davis y en la Fed Cup o de torneos ya inexistentes, souvenirs de Wimbledon… wao, era como el paraíso para mí.

Esa conversación me dejó con deseos de una segunda visita, pues lo que escuché fue como tener enfrente cada uno de esos momentos importantes de este deporte que me apasiona.

Loading...
Revisa el siguiente artículo