Un lugar donde el cabello es empoderamiento e identidad

En Salvador de Bahía existe un mensaje que se grita más que los goles de la Copa América, un mensaje de pertenencia y libertad

Por ROMÁN GÓMEZ Metro World News

Llegué a Salvador de Bahía siguiendo los pasos de la selección Colombia en la Copa América, pero algo distrajo mi atención en las calles de esta ciudad. Un estilo se impone, sobre todo en las mujeres, orgullosas de sus rizos y cabello crespo. A su vez, dos de cada tres productos en las publicidades de cosméticos para el pelo es dirigido a los rizos o como los llaman aquí, los cachos.

Algo que debería ser natural, no lo es. Vengo de una tierra donde se insiste en un estereotipo de belleza determinado. Por eso, estar en un entorno que es todo lo contrario, me hizo preguntar qué había detrás. Y sí, encontré un trasfondo.

empoderamiento

Salvador de Bahía es una ciudad que decidió alejarse de esos cánones impuestos de belleza. Desde acá se le da un mensaje al mundo de aceptación, orgullo, identidad y pertenencia.

Estigma

La capital de Bahía es una de las ciudades con mayor arraigo africano en Brasil. Al noreste del país, la esclavitud azotó durante siglos a esta región del Atlántico. Por fortuna, esas cadenas se rompieron hace mucho tiempo y hoy son otras las ataduras que se quiebran.

Hace pocos años no era así. Las personas de Salvador convivían con el estigma de ser rechazados por su color de piel o por su tipo de cabello. En algunos lugares, según cuenta el estilista especializado Ed Santana, las personas no eran aceptadas por tener el pelo crespo.

“Recuerdo que hace como 10 años tuve una cliente que tras varios alisamientos, su cabello no aguantaba. La presión que soportaba era agobiante. Su mamá incluso le dijo que no podía ir a la graduación de su carrera de Derecho con el cabello crespo. ‘Una abogada no puede tener el cabello rizado, debes arreglar eso’”, recuerda Santana, uno de los que con su negocio ha impulsado el empoderamiento de la ciudad en materia de imagen.
El caso de esta cliente es solo uno de los miles de inconvenientes que sufrían los habitantes de Salvador hasta hace cuatro o cinco años. Las empresas rechazaban a las personas con el pelo rizado, obligándolas a renunciar a su identidad para conseguir el empleo. Por el lado de las mujeres, les exigían alisárselo, a los hombres, cortárselo al estilo militar.

Despertar

Descabelado es un salón de belleza que inspira a la aceptación personal. Luego de abrir, Ed Santana se dio cuenta que las personas sentían la necesidad de sentirse acogidas y a su vez liberarse.

“Nos dimos cuenta de que muchos de los clientes no estaban listos para vivir con el cabello natural. En un principio pensamos que el error era del cliente, pero empezamos a ver que no se trataba de una cuestión de solo cabello, había historias detrás. No se trataba de ir a un salón, sino al salir con la familia y amigos, intentando encajar en un patrón de belleza”, explica el fundador.

Lugares como estos quedan pocos en la ciudad, pero varios impulsadores se juntaron para inspirar a las personas de Salvador a lucir su pelo crespo con orgullo. El boom de las redes sociales, a partir de 2010, permitió un vox populi para impulsar el empoderamiento individual.

“Las redes sociales fueron un espacio central cuando las personas comenzaron a vivir ese rescate de su imagen, invitaron a su círculo cercano e inspiraron a varios a empoderar a varias mujeres”, dice Santana, al tiempo que asientan las personas que entran al lugar para retocar sus crespos. El lugar es conocido por ser especializado en el mantenimiento rizado, aunque no es excluyente.

También influyó el impulso de personas desde los medios de comunicación, como la actriz Taís Araújo, protagonista de la afamada telenovela Xica da Silva, quien asumió la vocería, pero lejos de ponerse en los reflectores, le dio visibilidad a las historias de miles de personas que empezaban a sentirse orgullosas de su cabello, símbolo de su herencia afrodescendiente.

La transición

El paso a ese empoderamiento no se dio de la noche a la mañana. La aceptación del cabello recibe esta denominación cuando se corta buscando un estilo más afín a las raíces afrodescendientes.

Ahora mujeres y hombres lucen sus rizos de manera natural. El proceso no se da igual en todos los casos. Cada uno asume la velocidad en la que genera esa transición, pero algo es cierto, es eficaz. Así lo explica Samia Franco, profesora de Relaciones Internacionales en la Unijorge de Salvador.

“La fuerza del colectivo afro ayuda a las mujeres en un proceso difícil de llevar. Muchas por sí solas tal vez no serían capaces de afrontar la transición, pero sí en la colectividad”, confiesa Samia, quien asumió la transición, agobiada tras ocho años de alisarse el cabello.

En el momento que tomó la decisión, Samia Franco asegura que se sintió acompañada en todo momento y eso la inspiró a tener la valentía que requería para liberarse de ello.

Así como Samia, el empoderamiento que se vive en Salvador es una lucha que se debe llevar a diario. Todavía existen muchos estigmas impuestos en la sociedad bahiana que atentan contra la libertad de identidad de las personas. Sin embargo, es el lugar en Brasil donde esa batalla social se está ganando.

En 2017, Salvador superó a São Paulo como la ciudad brasileña con el mayor número de personas luciendo el pelo rizado. Un mensaje desde Bahía para Latinoamérica, que se atrevió a levantar la voz.

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