A Rusia se la acabó la fiesta… deportiva

Por el próximo cuatrienio la bandera y el himno del país no serán permitidos en grandes eventos, incluyendo los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, los Juegos Olímpicos de Invierno de Beijing 2022, así como la Copa Mundial de 2022 en Qatar

Por Miguel Velazquez Metro World News

El lunes 9 de diciembre, la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) impuso a Rusia una prohibición de cuatro años en todos los grandes acontecimientos deportivos. Según los informes, los atletas que puedan demostrar que no están contaminados por el escándalo del dopaje podrán competir bajo una bandera neutral.

La decisión se produce después de que la Agencia Rusa Antidopaje (Rusada) fuera declarada “no competente” por manipular los datos de laboratorio entregados a los investigadores en enero de 2019.

A pesar de la prohibición, Rusia podrá competir en la Euro 2020, ya que la UEFA no está definida como una “organización de grandes eventos”. Sin embargo, la FIFA ya está en contacto con la AMA para “aclarar el alcance de la decisión con respecto al fútbol”, y varios medios de comunicación informan de que el país no estará representado en la Copa Mundial de Fútbol de 2022 en Qatar.

El primer ministro ruso, Dmitri Medvédev, calificó la prohibición como parte de la “histeria anti-rusa”.
Mientras que el administrador deportivo escocés y presidente de la AMA, Sir Craig Reedie, dijo que la decisión mostraba su “determinación para actuar resueltamente frente a la crisis del dopaje ruso”.

Para obtener más información sobre la situación, Metro conversó con el profesor Steve J. Cornelius, profesor del Departamento de Derecho Privado y Director del Centro de Derecho de la Propiedad Intelectual de la Universidad de Pretoria.


P&R

Steve J. Cornelius,
profesor del Departamento de Derecho Privado, Universidad de Pretoria, Sudáfrica.

¿Por qué se ha prohibido a Rusia participar en eventos deportivos durante los próximos cuatro años?

–La investigación sobre la corrupción del anterior presidente de la IAAF (siglas en inglés de la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo), Lamine Diack, puso al descubierto la burla institucionalizada y el debilitamiento del régimen antidopaje que se aplica en el deporte. En particular, una investigación encabezada por Richard McLaren y una investigación posterior encabezada por Dick Pound, así como un documental alemán sobre el dopaje patrocinado por el Estado, revelaron que agentes rusos habían manipulado muestras de orina tomadas durante los Campeonatos Mundiales de la IAAF de 2013 en Moscú para proteger a los atletas rusos que se sabía que consumían drogas para mejorar su rendimiento. Esto implicó la apertura cuidadosa de contenedores de orina sellados y la sustitución de la orina de los atletas rusos por orina “limpia”.

P¿Había existido antes una situación similar?

–Tras la unificación de Alemania, se puso al descubierto el dopaje institucionalizado en la antigua Alemania Oriental y se iniciaron procesos penales contra las personas implicadas.

¿Pueden las autoridades rusas apelar esta decisión?

–En el ámbito del deporte, los deportistas rusos o Rusia pueden apelar la decisión ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo.

¿Cómo afecta a los atletas rusos?

–Todos los atletas rusos son ahora efectivamente culpables por asociación. Incluso los atletas que nunca han estado involucrados en el dopaje, ahora son vistos como tramposos. Incluso cuando a los atletas, como en el reciente Campeonato Mundial de Atletismo de la IAAF, se les permite competir individualmente una vez que han cumplido con ciertos criterios que aseguran que no están involucrados en el dopaje, estos atletas siguen siendo vistos con desconfianza por sus compañeros y por los aficionados al deporte por igual.

¿Es posible que esta decisión se base en otros motivos, por ejemplo, políticos o sociales?

–Con las tensas relaciones políticas actuales entre Rusia y los países occidentales, particularmente respecto a Siria y Ucrania, es difícil evitar la inferencia de que la vieja política de la Guerra Fría está resurgiendo hasta cierto punto aquí. Por otra parte, la prohibición de una gran potencia, como Rusia, envía un mensaje muy poderoso contra el dopaje en el deporte.

 ¿Es el peor escándalo en el deporte?

–Hay que preguntarse si el escándalo ruso es mucho peor que el escándalo Balco (N. del E.: laboratorio acusado de crear sustancias dopantes) o el de Lance Armstrong en los Estados Unidos. Se podría argumentar que el asunto ruso es diferente porque involucra a actores estatales. Sin embargo, eso ignoraría los diferentes modelos políticos y económicos que todavía distinguen a estos dos países entre sí. La empresa privada es mucho más importante en Estados Unidos que en Rusia. Así que el mensaje es que si el Estado lo hace, es incorrecto, pero si las compañías lo hacen en una economía capitalista, es excusable.


 

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