Roy Halladay: Calidad humana y competitividad

Legado. El ex lanzador fallecido el martes en un accidente aéreo, era reconocido por su gran competitividad dentro del terreno y por su calidad humana fuera del mismo.

Por Metro RD

Roy Halladay ganó su segundo Premio Cy Young en el 2010, y eso creó un pequeño problema. Halladay quería encontrar la manera de reconocer los méritos que su entonces receptor, el panameño Carlos Ruiz, tuvo para ayudarlo a ganar el codiciado premio. Y quería hacerlo de la manera más discreta posible.

Entonces, a escondidas, procedió a ordenar una réplica del trofeo, la envolvió en una simple caja de cartón y la colocó en el casillero de Ruiz después de un juego de la Liga de la Toronja en el 2011. El mensaje que se leía por encima fue típicamente subestimado. “De: Roy. Para: Chooch”.

Halladay, uno de los lanzadores más dominantes y competitivos de su generación -y uno de los mejores seres humanos que hayan vestido un uniforme de Grandes Ligas- falleció el martes , cuando su avión privado se estrelló en el Golfo de México. Tenía 40 años de edad.

Los tributos y condolencias comenzaron a surgir por parte del mundo del béisbol de Grandes Ligas para un lanzador derecho que se estableció tras 12 temporadas con los Azulejos, antes de pasar las últimas cuatro campañas de su carrera con los Filis.

La marquesina instalada por fuera del Citizens Bank Park la noche del martes exhibía una fotografía de Halladay con su nombre y una simple anotación: 1977-2017. Halladay fue seleccionado por Toronto en la primera ronda del Draft amateur proveniente de la Preparatoria Arvada West de Colorado en 1995. En su segunda apertura de Grandes Ligas, contra los Tigres en 1998, lanzaba un no-hitter que terminó con dos outs en la novena entrada cuando Bobby Higginson le sacó la bola del parque. Tres años después, tuvo un desempeño tan malo que fue bajado hasta Clase-A, donde el coach de pitcheo Mel Queen cambió su mecánica de lanzar con un ángulo de tiro más bajo.

Halladay tuvo una primera temporada de ensueño en Filadelfia, con marca de 21-10 y 2.44 de efectividad que le valió ganar su segundo Premio Cy Young. Pero su impacto fue aun más allá de eso. El 29 de mayo del 2010, el diestro les tiró un juego perfecto a los Marlins. Cinco meses después, en la Serie Divisional de la Liga Nacional, lanzó un partido sin hit ni carrera ante los Rojos. Después de ese juego mandó a comprar 60 relojes Baume & Mercier para regalárselos a sus compañeros y miembros de la directiva, cada uno de ellos gravados con el nombre de quien lo recibía.

El cubano Fredi González era el timonel de los Marlins en ese entonces dijo, “era una de esas pocas personas que cuando te lo encontrabas, ya sea en el clubhouse o en el pasillo, siempre se tomaba el tiempo para ayudar a los demás”, recordó González el martes. “Siempre tenía tiempo para ayudarte. Sin duda era una persona bien especial”. Al mismo tiempo, Halladay era bien conocido por su estricta rutina de trabajo.

“Era una persona bien amable con la gente, pero cuando se llegaba la hora de prepararse, era un hombre de ‘pocas pulgas’”, recordó su coach de pitcheo con los Filis, Rich Dubee. “Pero en su tiempo libre, era un excelente compañero”.

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