Helen Hasbún: La EduComunicación, para mejorar la calidad en las aulas en RD

Esta esepecialista contextualiza la Revolución Educativa desde el enfoque del elearning, a propósito de la aupada República Digital que implementa el Gobierno y que todavía está en pañales.

Por Metro RD

A finales de los años 70 la UNESCO dio el visto bueno a un nuevo paradigma educativo cuando ni siquiera se conocía de internet en las aulas y las computadoras estaban en proceso experimental. Se trata de la EduComunicación, un enfoque que aboga por la estrecha relación de las personas y las TIC en escalas de inteligencias múltiples y competencias individuales.
Para conocer más sobre este tema entrevistamos a la especialista Helen Hasbún, primera dominicana en lograr un doctorado en el ámbito de la comunicación social y digital. Su PhD lo hizo con Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) en Madrid, España. Tiene una maestría en Comunicación Estratégica y Relaciones Públicas con un postgrado en Periodismo Hipermedia del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, La Habana-Cuba.

¿Qué es la EduComunicación?

La definición más simple es que la Educomunicación consiste en la aplicación de la tecnología en los procesos educativos y productivos que tienen que ver con la comunicación como ciencia y herramientas de interacción entre los individuos. Es la relación y valoración de las personas en escalas de inteligencias múltiples con apoyo de los entornos virtuales, porque aportan reflexión colectiva, colaboración y democracia participativa.

¿Eso implica educar con tecnología o desde la tecnología?

Ambas cosas. Educar desde y con los medios, ver la tecnología como una herramienta que posibilita la interacción factible dentro y fuera de un salón de clases. La educación a distancia, por ejemplo, funciona con y desde la tecnología. De hecho, la denominada comunicación 3.0 plantea la relación desde estos dos tópicos y la enseñanza no puede estar al margen de los procesos sociotecnológicos, porque eso excluye directamente la producción de bienes y servicios.

¿Por qué la Educomunicación pudiera ser una salida razonable para la educación dominicana?

El desarrollo y crecimiento de los pueblos tiene que ver con los avances de la ciencia; la tecnociencia se ha convertido en un acápite fundamental, no solamente para el cambio de vida de los individuos, sino para el cambio social en todos los ámbitos, incluyéndose a los procesos de conocimiento.

¿Pero cómo fomentas la ciencia en un país donde las universidades no hacen ciencia?

Promover la educomunicación como nuevo sistema pedagógico implica afianzar procesos de investigación y la sumersión en la ciencia. Esto no es un concepto solamente, es un sistema y nuevo modelo pedagógico que ya da frutos en Europa y América Latina. No es posible amparar la formación sin la acción comunicativa, un docente por naturaleza es un maestro de lenguas y si no puede sustentar los procesos comunicativos de cara a la construcción del conocimiento, a través del uso de sistemas modernos de interacción, entonces no podrá llegar a sus públicos que son nativos digitales, jóvenes y niños que nacen con la tecnología.

¿Pero eso conlleva elevar la carga de formación docente con más asignaturas comunicativas?

Más que sumar una carga creo que debemos hablar de la creación de un sistema de capacitación y actualización docente en un ambiente educomunicativo. Lo que buscamos es que el profesor aprenda a dominar las herramientas TIC, no solo desde el punto de vista pragmático, sino productivo. O sea, que sea capaz de producir conocimiento con y desde la tecnología.

¿Entonces, la educomunicación es un método o una metodología?

Ambas cosas, implica un conjunto de técnicas y metodologías que parten del método científico, porque toda ciencia sale de ahí. Si no acogemos la investigación como parte del cambio académico, no podremos sumergirnos en la tecnociencia.

¿Cómo pensar en educomunicación en R. Dominicana si todavía tenemos comunidades donde no llega energía eléctrica y, mucho menos, internet?

En ese caso el Estado en conjunto, no solo el gobierno, la sociedad en su totalidad tiene que asumir el reto y superar esos desafíos que mantienen la brecha. El Estado tiene que superar puntos neurálgicos y debilidades, no solo con energía, sino las telecomunicaciones con acceso a un internet justo, porque tenemos uno de los servicios más caros en ese aspecto. Hay que crear políticas de acceso sostenibles que permitan implementar el uso de las nuevas tecnologías. No se puede hablar de una República Digital, sino logramos la optimización de ese acceso.

¿En un país pobre, donde más de 600 mil personas por debajo de la línea de la pobreza, cómo se puede pensar en tecnología con tanta hambre acumulada?

Hoy el gobierno está inmerso en procurar una mejoría en la calidad educativa y los grandes retos del milenio plantean que para poder reducir el hambre y la pobreza hay que mejorar la educación. Esto implica reducir las brechas en términos de conocimiento, afianzar las nuevas tecnologías, entrenar a los académicos de escuelas y universidades, porque sin el conocimiento no sabremos cómo salir de la miseria. Además, hoy tenemos mucha información, pero manejamos poco conocimiento, y tenemos que dar el salto cualitativo, porque eso mejora todas las áreas del saber.

¿Si los nativos digitales aprenden tan rápido y son autodidactas con la tecnología, qué papel jugará el profesor en las aulas?

El profesor es un ente facilitador, es mediador y guía del conocimiento. Si el conocimiento no se asimila bajo un sistema guía o de pautas, nunca podrá afianzarse de la mejor manera. Los niños podrán saber manipularla, pero eso no implica que sepan usarla. Los maestros tenemos el deber y la responsabilidad de guiarlos para construir un mundo en valores, porque sin eso la sociedad va en detrimento.

¿Y qué pasa con los maestros que se resisten al uso de las TIC en las aulas?

Esa resistencia hay que ir contrarrestándola, promoviendo una visión moderna de la educación inclusiva. Un escenario donde podamos tener en cuenta las inteligencias múltiples y podamos asimilar un modelo de competencia; eso es lo que busca la educación, basarse en un sistema global de conocimiento con las TIC, pero debemos asumirlo como sociedad desde las escuelas. Cuando el país asuma la educomunicación como nuevo sistema educativo, que propicia cambios favorables para la enseñanza de calidad, tendremos avances significativos.

¿Si es tan necesario el cambio, por qué no se ha implementado un nuevo modelo educativo?

Quizás porque hace falta la implementación de políticas públicas contundentes de cara al cambio y las transformaciones, todo empieza por adoptarse y comprenderse esta visión. Para disminuir la resistencia hay que ir creando estrategias de sensibilización y capacitación docente, así como ir creando una nueva cultura de enseñanza-aprendizaje entre los educadores y educandos. Creo que cuando sea entendido este modelo y sea asumido con todo lo que implica, garantizaremos el éxito de la educación en los nuevos tiempos.

En RD por ejemplo existe desde el 2006, un marco regulatorio que favorece la educación a distancia, sin embargo, aún las universidades no lo aplican; apenas el 36% cuenta con herramientas, infraestructuras y servicios de matriculación de cara a las TIC, según un diagnóstico de la MESCYT, en tanto esto no significa que sean aplicadas o aprovechadas de cara al e-learning, porque apenas un par de academias o institutos superiores ofrecen cursos efectivos de interacción en línea, según indicadores latinoamericanos en la materia. El 88.59% de los países latinos están aplicando este modelo, quedándose la República Dominicana entre los países más rezagados, solo superado por países como Cuba. Lo que demuestra que el salto no es sólo cuantitativo, porque no depende tanto de la cantidad de computadoras, equipos o modernas páginas web que posean las entidades, sino que se pueda innovar con este nuevo paradigma educomunicativo en la construcción de más conocimiento.

¿Pero, qué asegura el éxito de este nuevo modelo?

Desde 1979 la Unesco habla de Educomunicación. España, por ejemplo, usa este sistema y sus resultados se pueden medir. Lo mismo pasa con Chile, Perú, Colombia, Uruguay y otros países latinos. Este modelo está aprobado por los organismos internacionales y ha demostrado que funciona, y más cuando pretendemos abocarnos al mundo de las nuevas tecnologías. Si queremos sumergirnos en esta revolución tecnológica, tenemos que asumirlo de la raíz a la punta y eso implica la educomunicación.

¿Implementar esto le saldría muy costoso al país?

Se pudiera pensar que comprar computadoras, tabletas y otros dispositivos cuesta mucho, pero te aseguro que más caro sale el papel, sobre todo porque le hace un daño inmenso al medio ambiente. Si nos quedamos pensando en la imprenta, estaremos muy anacrónicos en comparación con otras naciones y en respuesta a las demandas por competencias. Si la tecnología está para solucionar un problema tan latente como es la contaminación ambiental, llegó el momento de ir implementando gradualmente las TIC en las aulas y fuera de estas.

¿El sistema nacional pudiera comenzar con una prueba piloto y, si confirma resultados, ir ampliando el modelo hasta hacerlo general?

R: Nuestra propuesta es implementar un modelo piloto para irlo replicando, y en ese sentido ir superando algunas etapas. Estamos conscientes que no se logra de la noche a la mañana. Consiste en la elaboración de un plan sistemático de cara, no solamente a políticas educativas, sino a una estrategia nacional contundente. Lo importante es arrancar y ya inicié. Y ustedes, ¿se unen?.

La frase

“Si nos quedamos pensando en la imprenta, estaremos muy anacrónicos en comparación con otras naciones y en respuesta a las demandas por competencias”.

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