Villa Naco pide control de Medio Ambiente ante foco de contaminación

En la visita de MetroRD al lugar se hallaron miles de trozos de plástico (aparentemente de la fabricación de vasos foam) en una cañada que usa la empresa para verter sus desechos.

Por Angely Moreno
En las aguas colindantes a la empresa se observan residuos plásticos de las operaciones internas. / Fotos/ Roberto Guzmán
Villa Naco pide control de Medio Ambiente ante foco de contaminación

Residentes del sector Villa Naco, próximo al kilómetro 14 de la autopista Duarte, denunciaron la acumulación de aguas residuales y “desechos tóxicos” que arroja la empresa de plásticos Plastifar en una cañada que hay en medio de ese lugar, lo cual ha provocado, según versiones, la muerte de un residente anciano.

El fallecido fue identificado solo como Librado, que según las versiones de sus vecinos murió por problemas de salud y una supuesta asfixia, a consecuencia del fuerte olor de la fábrica que se encuentra a unos pocos metros de su casa. Cabe destacar que aunque esas son las versiones que manejan los vecinos, este medio no pudo comprobar la veracidad de la información, debido a que los familiares se negaron a ofrecer declaraciones sobre el tema, supuestamente por temor a ser perseguidos.

Un insoportable ruido constante, humo imparable y una cañada por donde no para de fluir agua contaminada, a veces de color azul, son las razones por las que los residentes de Villa Naco piden al Ministerio de Medio Ambiente que intervenga ante la multinacional Plastifar, una empresa dedicada a la fabricación y comercialización de envases desechables por más de 22 años.

Maritza Lafondeur, presidenta de la junta de vecinos de esa comunidad, explicó que Plastifar ha asignado a un ingeniero para que atienda los requerimientos que la comunidad ha estado denunciando durante años, tales como ruidos, unas partículas parecidas a pelusas y un polvo negro que invadía las casas.

“Con relación al tema de las pelusas, ellos (Plastifar) tomaron medidas y se eliminaron, pero las quejas de los vecinos continúan siendo los ruidos, un polvillo negro, y hay algunos que hablan de la contaminación en la cañada, pero con total sinceridad no conozco mucho sobre el tema”, indicó Lafondeur, que además explicó que ese sector lleva unos 45 años de fundado.

La cañada a la que se refiere la comunitaria es una zanja que se encuentra próxima a las viviendas de Villa Naco, que se visualiza justo en la parte trasera de la empresa y en la cual es visible un desagüe que ella construyó para drenar sus desechos hace aproximadamente unos cinco años.

“Pueden pasar meses sin llover y siempre se ve en esa cañada una corriente de agua que viene desde el tubo que construyeron ellos (Plastifar). A veces el agua es de color azul y viene con muchos pedacitos de plástico de diferentes colores que ya con el tiempo se han incrustado en la tierra y el entorno de los árboles”, narró uno de los vecinos que mostró la contaminación a orillas de la cañada y pidió no ser identificado.

El desagüe de la compañía de plásticos pasa por de bajo de la calle Primera, y fue construído, según informó Plastifar, bajo la autorización del Ministerio de Medio Ambiente y la junta de vecinos de Villa Naco, algo que desmiente “totalmente” su presidenta Maritza Lafondeur.

“Nosotros enviamos una carta a Plastifar en enero del 2015 en agradecimiento por unas lámparas que instalaron, y una corrección de una filtración de agua que tenían ellos y dañó nuestras calles. Y según me entero, a través de esta entrevista, ellos dijeron que esa fue la carta que llevaron a Medio Ambiente indicando que la junta de vecinos estaba deacuerdo con que ellos hicieran ese desagüe, cuando hace unos cinco años que ellos lo instalaron sin el permiso de nadie”, indicó Lafondeur.

Según informó el ingeniero Anderson Méndez, gerente ambiental de Plastifar, la carta firmada por Lafondeur, como agradecimiento por las lámparas y la corrección de los constantes mojaderos, fue aceptada por Medio Ambiente como “aceptación de la comunidad de que que la empresa vierta sus desechos en la cañada que pasa en medio del sector”, situación que los comunitarios califican de inaceptable.

Los vecinos abandonan casas o las ponen en venta
Karina Contreras, quién es residente del sector afectado, cuenta que cuando se mudó allí, hace ya cinco años, empezó a notar que algunos de sus perros presentaban una alergia que les ponía la piel de color rojo. Los veterinarios, según Contreras, determinaron que se debía a una contaminación que había en el ambiente.

“Pero no solamente ellos (los perros), debido a los constantes ruidos he desarrollado úlceras en el estómago. Ahora ya se ha controlado un poco ese ruido, pero yo sufrí durante cinco años despertar y dormir con ellos. He vivo un infierno en esta casa. Estoy dispuesta a venderla hoy mismo a cualquiera que me de solo lo que he invertido en ella”, indicó.

En el condominio donde vive Contreras, su casa es la única que no tiene letrero de “se vende”, pues sus vecinos incluso las han dejado abandonada, debido a las pésimas condiciones de vida que dicen tener por la contaminación ambiental de Plastifar.

“Pasadas las 7:30 de la noche, o los fines de semana, cuando en la compañía saben que no hay personal en el Ministerio de Medio Ambiente, ellos encienden unas maquinarias que desprenden un olor a plástico y ruido insoportable. Entiendo que lo hacen para que no denunciemos y los encuentren infraganti”, señaló Contreras.

De su lado, la empresa se defiende diciendo que los temas de los que hablan los vecinos ya han sido solucionados, y que de hecho cuentan con el apoyo de la comunidad para renovar los permisos y reportes de cumplimiento ambiental que solicitan a las autoridades.

“No es cierto que echemos residuos tóxicos, porque ni los usamos ni lo generamos. Tenemos al día todas las licencias, la parte legal y ambiental con el Ministerio que se requiere cada 6 meses”, detalló el ingeniero Anderson Méndez de Plastifar.

Sobre la chimenea que utiliza la multinacional, el especialista comenta que se trata de la quema de cáscara de coco y carbón natural, “lo cual no representa contaminación alguna, porque lo que se produce es biomasa”, alude.

Plastifar: “en la cañada vertimos agua de baños”
Según Méndez, lo que va a las cañadas de la urbanización detrás de sus instalaciones es solo “agua de baños” y “aguas pluviales” que tienen unos niveles de contaminación que se están tratando de controlando a través de los estándares de Medio Ambiente . “Lo cuál medimos y lo enviamos al Ministerio”.

“No sabíamos que la comunidad tenía quejas de la cañada. En 2015 Medio Ambiente nos solicitó que debíamos llevar una carta de la comunidad para continuar, y nosotros la obtuvimos a través de la señora Lafondeur”, aseguró Méndez.

Sobre las comunicaciones de los vecinos hacia la empresa por los problemas de ruido y demás, según La presidenta de la Junta de Vecinos, no se tiene registro porque para las quejas la empresa establece diálogos y reuniones directas con el encargado del área, pero para obtener los permisos ambientales y otros requisitos Plastifar utiliza las comunicaciones escritas “como agradecimientos”.

Varios comunitarios entrevistados dijeron que en diferentes ocasiones se ha acudido al Ministerio de Medio Ambiente, pero que no han tenido éxito en sus reclamos. “Otras veces vienen, miran el entorno y se van. Pero no hacen nada”, lamentó un comunitario identificado solo como Luis.

“Esperemos que tomen cartas en el asunto porque esto no puede seguir pasando. Nos vamos a enfermar más de lo que estamos con la permanencia de esa cañada ahí, por la que no para de fluir agua”, concluyó el vecino.

Desmienten:

“Lo que se vierte en la cañada son desechos de de los baños, nada que sea tóxico como dicen los comunitarios”. Anderson Méndez, gerente ambiental de Plastifar.

Falsificación:

La presidenta de la junta de vecinos cree que utilizaron una carta que ella envió de agradecimiento a la empresa y la alteraron para conseguir el permiso ambiental.

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