El Diario de Lorenna: Dándole el frente a mis dolencias

Por Lorenna Pierre
El Diario de Lorenna: Dándole el frente a mis dolencias

Querido diario:

Todo pasa. Me lo repito una y otra vez cuando me encuentro en medio de pruebas que cargan el alma, ya sea porque no ves salidas, o porque te faltan fuerzas, o porque sabes que no hay nada que puedas cambiar.

Estos días he usado “mis palabras superpoderosas” en varias ocasiones. La primera vez fue al sentirme abrumada por regresar de una semana de vacaciones y muchos cabos sueltos. Estoy emprendiendo nuevos retos y eso asusta. Te generas un estrés por no tener el control, no saber qué esperar o cómo reaccionarás en las distintos escenarios.

Y luego me dije a mí misma “todo va a estar bien”, varias veces, cuando llegué y recibí la noticia de que el cascabelito de mi casa desde hace 10 años había fallecido. Es increíble como llegamos a querer a una mascota. He perdido varias en el camino y recuerdo el día donde cada una dejó su vacío.

Unas pérdidas me han marcado más que otras por la manera en la que ocurrieron los hechos, pero todas han dolido: Quilet, Azabache, Candy, Rocky, Missy, Turbo, Mimi… entre otros que guardo para mí.

Hoy, con la perdida de mi perrita, Dios me ha permitido ver los acontecimientos distintos. Por alguna razón, suelo comenzar experimentando sentimientos de culpa (en algunos casos, si fuésemos objetivos, llegaríamos a la conclusión de que sí fue descuido o ignorancia de mi parte). A esto le sigue la pregunta “¿Por qué?”, respuesta que no suele llegar de manera inmediata.

Pasamos a llenarnos de dolor, de decepción, de cierta rabia, y sin darnos cuenta nos perdemos en el espiral del sufrimiento. Yo estuve dos días aislada, es mi manera de vivir el proceso.

Iba camino al tercer día en mi habitación, cuando de pronto comprendí que tenía que hacer las paces con cualquier carga y tenia que dejar que Dios respondiera todas mis dudas en su momento.

Más importante aún, tenía que acumular fuerzas para aquel miembro de mi familia que le faltase. Así que, me paré de la cama y asimilé la realidad. Hay que darse permiso a estar triste, pero hay que tener cuidado con la tristeza porque puede apoderarse de nosotros.

Y es que todo pasa. No importa el duelo que estemos cursando, será pasado en menos de lo que imaginamos. Debemos enfrentar la dolencia, para poder aprender de ese suceso y continuar con lo que sigue mi diario. O de lo contrario, te perderás la vida por aquello que no tienes, sin hacer conciencia de todo lo que sí te da motivos para sonreír.


Todo tiene su hora debajo del cielo #PoderCorazon


Mi Día a Día

¿Cómo cerramos heridas?

El duelo es un proceso que parte de todas las pérdidas que podamos experimentar. Cada quien tiene su librito sobre cómo vive esa fase, pero según la siquiatra Elisabeth Kubler-Ross hay cinco etapas que cursar: Negación, Ira, Negociación, Depresión y Aceptación

Sin embargo, nuestra sicóloga Kaly Báez de Terapia Boutique nos informa que ya no se habla de etapas porque así evitamos que las personas encasillen las emociones que sienten en el duelo, poniéndole un orden. “La mayoría de los individuos repiten algunas etapas más de una vez. Todo dependerá del tipo de pérdida, de cómo estamos viviendo eso y de mi relación con eso que perdí”, agrega.

Según Kaly, lo importante es que “terminemos sanando. Y sanar no es superar, es aprender a vivir con el dolor”. Que seamos capaces de recordar y aún así, ser felices.


Barriga llena, corazón contento

¡Lo confieso! Soy de las que usa la comida como herramienta principal para superar las pruebas.  Más que comer mucho, es como selectivamente. Aquí comparto con ustedes dos de mis lugares secretos con dos opciones que alegran mi corazón: Mudita (@muditard) y Caramella Bakery (@caramellabakery). ¡No se lo digan a nadie por favor!

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