Casa Blanca en crisis por presiones de Trump al exdirector del FBI

Medios estadonidenses aseguran que el presidente de Estados Unidos pidió a James Comey, a quien destituyó del directorio del FBI la semana pasada, que dejase pasar la investigación del bureau a Michael Flynn, ex consejero de Segurdad Nacional de Trump, por sus relaciones con Rusia. Este es el último episodio de una trama cada vez más enredada.

Casa Blanca en crisis por presiones de Trump al exdirector del FBI

Ha pasado una semana desde que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, despidiera al ahora ex director del FBI, James Comey. Pero por cada día que pasa han surgido más y más preguntas sobre la investigación que estaba llevando a cabo el bureau sobre las relaciones de la campaña electoral de Trump y el gobierno ruso.

Este miércoles 17 de mayo, los medios estadounidenses revelaron que antes de despedir a Comey, Trump le pidió que dejase pasar la investigación sobre el general y ex consejero de Seguridad Nacional, Michael Flynn, quien abandonó el cargo 23 días después de haberlo asumido debido a las revelaciones que le acusan de haber discutido con el embajador de Rusia en Washington, Sergei Kislyak, sobre rebajar las sanciones de EEUU a su país.

“Espero que lo puedas dejar pasar”, le dijo Trump a Comey en una reunión en la Casa Blanca en febrero, de acuerdo a un informe escrito por el ex director del FBI.

De acuerdo a los medios estadounidenses, este memo fue escrito inmediatamente después de la reunión, un día después de la salida de Michael Flynn. De todas formas, la Casa Blanca ha negado la acusación, diciendo que el presidente “nunca le ha pedido al señor Comey y a nadie terminar ninguna investigación, incluyendo la que involucra al general Flynn”.

“Trump va de crisis en crisis pero se las ha arreglado para seguir”, dice Jack Goldstone, cientista político y experto en política del Woodrow Wilson Center de Washington D.C., a Metro. “Su comportamiento ha sido totalmente irresponsable. Las últimas historias sobre la desclasificación de información estratégica a los rusos es el último ejemplo”.

Mientras el escándalo continúa, Trump tiene que nominar a un nuevo director del FBI y el futuro de las investigaciones que acechan a la Casa Blanca depende de esto.

“Ahora mismo es un poco luego como para poder predecir los nombres que serán formalmente candidatos para convertirse en el nuevo director del FBI”, explica Matthew Crosston, investigador del Institute of National Security Studies de Tel-Aviv, Israel, a Metro. “El rumor que he estado escuchando y que encuentro absolutamente fascinante, y que aparentemente tiene apoyo sólido por parte de la mayoría de los republicanos en el Congreso, es el nombre de Merrick Garland”.

Y agrega: “Si es que ese nombre suena familiar es porque fue el hombre elegido por Obama al final de su periodo para reemplazar a Antonin Scalia en la Corte Suprema. Él fue bloqueado de forma injusta y agresiva por parte de los congresistas republicanos. Sería indudablemente irónico si es que los republicanos se dan vuelta ahora y le dan su apoyo a Garland, nombrándolo director del FBI como una especie de disculpas por el trato injusto que le dieron durante el proceso de la Corte Suprema”.

Donald Trump recibe al ahora ex director del FBI, James Comey, en la Casa Blanca.

“Todavía no hemos visto todo del circo que es esta administración”

Análisis: Esto está dando un giro surrealista

analisis-trump.jpg

Matthew Crosston

Investigador del Institute of National Security Studies de Tel-Aviv, Israel

¿Qué se sabe con certeza sobre toda esta situación?

– Esta es una pregunta capciosa, porque hay muy poco que sepamos con “certeza” sobre el despido de James Comey como director del FBI y Trump. Mientras es cierto que el presidente de Estados Unidos tiene el derecho de contratar o despedir a la cabeza de Bureau Federal de Investigación, por ley, también hay una razón estructural muy importante en la política del país por la cual se les da un periodo de 10 años a los directores del FBI en el cargo: es para evitar que el director esté expuesto a la tentación o a la necesidad de sentir algún tipo de presión política o para evitar que su posición se politice. Está pensada para que sea una posición que esté fuera de la política convencional en Estados Unidos.

¿Y Comey politizó su cargo?

– Él, de hecho, estuvo en la polémica por esto en octubre pasado, cuando los partidarios de Hillary Clinton sintieron que estaba politizando a su departamento o que estaba permitiéndole a su propio personal dejarse guiar y tomar decisiones profesionales desde sus propios puntos de vista políticos. Él negó rotundamente esto todo el tiempo, antes y ahora. Así que, es irónico, por supuesto, que el presidente Trump esté diciendo que sacó a Comey por algunas de las mismas razones por las cuales le amaba cuando estaba compitiendo contra la señora Clinton. Quizás nunca conoceremos la verdad absoluta e inadulterada sobre el despido de Comey, simplemente porque no es ilegal que el Presidente de Estados Unidos le saque del FBI, aunque esto pueda ser una prueba definitiva de que lo que está tratando de hacer es obstuir una investigación que se está llevando acabo hacia sus relaciones con la Federación Rusa. Pero personalmente soy escéptico de que cualquier evidencia obvia sobre alguna “bomba de humo” esté disponible para el acceso público, y probablemente nunca lo esté.

¿Cuál es el futuro de las investigaciones?

– Esto está dando otro giro surrealista por la reunión de Trump con el ministro de Relaciones Exteriores ruso y el embajador de Rusia en Washington en la Casa Blanca, en la que Trump desclasificó información muy importante sobre ciertas operaciones y tácticas usadas para luchar contra el Estado Islámico, entregadas por un aliado (el The New York Times publicó este miércoles que este aliado es Israel – N. del R.). El presidente y su equipo han ofrecido simultáneamente dos explicaciones contradictorias entre sí: primero, negaron de que hubiera revelado tal información y después, que el presidente tenía todo el derecho de revelar información clasificada dónde y cuando él lo estimase conveniente. Por desgracia, nadie en la Casa Blanca parece darse cuenta de que estas dos explicaciones realmente son contrarias entre sí. Aunque técnicamente es cierto que el presidente tienen un margen de maniobra mucho mayor que cualquier otro funcionario del gobierno cuando se trata de revelar información clasificada con fines estratégicos, esto se hace tradicionalmente muy cuidadosamente y mediante intensas discusiones y consultas multipartidistas que involucran a la Comunidad de Inteligencia. Esto, claramente, no sucedió esta vez.

¿Qué podemos esperar de todo eso?

– Honestamente, eso es lo que nadie puede adivinar. Pero hay una cosa que parece cierta si nos fijamos en los primeros 100 días de Donald Trump en la presidencia: todavía no hemos visto todo del circo que es la administración y el comportamiento del presidente de los Estados Unidos.

Loading...
Revisa el siguiente artículo