El Diario de Lorenna: Tengo un sueño o lo tendré.

Por Lorenna Pierre
El Diario de Lorenna: Tengo un sueño o lo tendré.

Querido diario:

¿Que cuál es mi sueño? Sé que los niños, cuando le haces esa pregunta, responden rápidamente. Seguro yo era como todos los niños, que estaba muy clara de quién y qué quería ser. ¿Ahora? ¡El juidero! Sí, así mismo. Estoy confundida, bastante.

Y me atrevo a escribirlo porque sé que muchos que están leyendo tus páginas, querido diario, están igual que yo. Por alguna razón no se nos permite decir “no sé” después de cierta edad. Desconocerlo es estar perdido. Estar perdido es no saber a dónde vas. No saber a dónde vas significa que estás muy lejos de ser exitoso.

Antes de entrar en este proceso de manera consciente, me sentía estancada y hasta un poco fracasada porque no tenía esas respuestas. Pero por fin comprendí que aceptarlo conlleva mucho valor, es decirte a ti y al mundo: estoy perdida. Al mismo tiempo estás iniciando un proceso liberador: encontrarte. Ya me siento fuerte.

A esto súmale que muchos andan por ahí sin ni siquiera hacerse las preguntas claves. ¡Por lo menos estoy experimentando las fases! Yo, y muchos otros que quieren vivir plenamente, respondiéndose las preguntas de quiénes son, a dónde van y con quiénes.

Porque podría fácilmente quedarme complaciendo al mundo o llenando los espacios con lo que “se supone sigue”. Comenzar desde cero cuesta más que dejarse llevar por la corriente. La cuestión del millón es: ¿eres feliz? Si la respuesta es no, estamos en la misma página.

Así que, acepto enfrentar mis miedos y romper mis paredes, todo por llegar a la conclusión de cuál es mi sueño. Cada quién tiene el suyo, en la superficie del corazón o muy escondido, pero lo tiene.

Ese que hace que tu niño interior disfrute tanto que las horas le pasan volando. Ese que te cuesta muchísimo sudor y aún así encuentras razones para seguir construyéndolo. Ese que conecta con el don que el Señor te dio.

Y que cuando puedes verlo y hacerlo posible, lanzas una carcajada al aire que se oye en toda la cuadra.
¿Qué como sé que se siente? Porque un día supe. Y porque el solo hecho de saber que puedo conectar con él nuevamente, me hace suspirar. Así que, aquí vamos. ¿Te lanzas conmigo, querido diario?

Tus sueños tienen que ser más grandes que tus miedos  #PoderCorazon


La Cinemateca de Lore

Historias que nos hacen sanar para poder soñar

Lion

Lion

Dicen que para poder encontrarse, hay que perderse. Esta historia basada en hechos reales confirma esa teoría. Es un niño que con tan solo cinco años, se extravía en un tren pues se queda dormido y al despertar, se encuentra a kilómetros de su casa, sin hablar el idioma de esa cuidad. Tras un largo viaje acaba siendo adoptado por una pareja australiana. Veinticinco años después, con la única ayuda de la aplicación Google Earth, intentará encontrar a su familia biológica. Pero sobre todo, decide volver a sus raíces para saber quién es.

 

 

 

 


Fathers and Daughters

Fathers and Daughters

La historia de nuestros padres nos acompaña muy de cerca en esa búsqueda de sueños. Esta película muestra esa realidad de cómo las heridas de nuestro pasado pesan. Es sobre un novelista ganador del Premio Pulitzer. Su vida no es nada fácil: tiene constantes crisis nerviosas y debe lidiar con la educación de su hija de 5 años después de la dramática muerte de su mujer en un accidente.

Su hija tendrá que enfrentar los traumas ocasionados por esta realidad al convertirse en una Trabajadora Social para niños con problemas sicológicos.

 

 

 


The shack

The shack

Aquí se paran las aguas, porque entonces entra el poder de Dios al juego. Esta trata de un padre que es abusado por su progenitor. Siendo ya un adulto, debe afrontar la desaparición de su pequeña hija Missy, secuestrada y asesinada por un asesino serial, hecho que trastorna completamente a él y a su familia. Y es en la misma cabaña donde asesinan a su hija, que inicia el viaje de sanación. Aquello que nos permite ser realmente libres: perdonar.

 

 

 

 


The Bucket List

The Bucket List

La edad de soñar no tiene límites. Estos dos señores, Carter y Edward, se encuentran compartiendo una habitación de hospital con mucho tiempo para pensar. Descubren que tienen dos cosas muy importantes en común: aceptar todas las decisiones que han tomado y un deseo urgente de todo lo que siempre quisieron hacer.

Así que, en contra de las órdenes del médico y del sentido común, estos dos auténticos desconocidos abandonan el hospital y se lanzan a completar su “listado de sueños”. ¿El resultado? Carcajadas repletas de felicidad.

 

 

 


 

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