El presidente de Zimbabue renuncia tras 37 años en el poder

Robert Mugabe, el que era el gobernante más anciano del mundo (93), dimitió este martes después de enfrentar una crisis a gran escala. Asumió la presidencia en 1970, aunque oficialmente lo hizo en 1980 con el apoyo de la gente y de los veteranos de la guerra de Independencia. ¿Qué viene para Zimbabue?

Por Metro Internacional

“No más conflictos internos de poder; nos unimos para superar este pequeño problema”, dice Bob Marley en su canción “Zimbabwe”. Casi 50 años después de que Marley la compusiera para mostrar su apoyo a la guerrilla Marxista-Leninista que puso a Robert Mugabe en el poder de la nueva Zimbabue, el pueblo y el ejército del país se han unido contra. El presidente de 93 años ha finalmente dimitido.

El despido de su vicepresidente, Emmerson Mnangagwa, en favor de su esposa, fue la gota que colmó el vaso. Miles de personas han protestado durante la última semana pidiendo la salida del dictador. El ejército, que siempre lo protegió, esta vez se unió a los manifestantes. Una economía por los suelos y una inflación por los cielos, a la que Mugabe no ha dado solución, cansaron a la gente.

Zimbabwe

 

 

 

 

“En 1991, el país adoptó un programa de ajustes estructurales que le dieron a la economía un giro hacia directrices neoliberales. Eso llevó al aumento del desempleo y al recorte de recursos a los servicios estatales”
Mark Epprecht, profesor y experto en política africana de la Queen’s University, Canadá.

Su partido, la Unión Nacional Africana se Zimbabue-Frente Patriótico (ZANU-PF), fue fundado por Mugabe en 1969 para conseguir la independencia del Reino Unido. En 1970 fue declarada unilateralmente, sin reconocimiento ni de los británicos ni de la ONU. En 1979, y luego de un sangriento conflicto, las partes firmaron una tregua. Mugabe fue elegido por primera vez como presidente en 1980.

“Al principio hubo un fuerte compromiso de reconciliación entre las partes implicadas en la lucha por la liberación, además de garantías políticas y económicas para la minoría blanca”, dice a Metro Marc Epprecht, profesor y experto en política africana del Departamento de Historia de la Queen’s University, de Canadá.

“También hubo un fuerte impulso por expandir la salud primaria y el sistema educacional, por introducir reformar legales reconociendo los derechos de las mujeres, y para distribuir la tierra de vendedores dispuestos a compradores dispuestos.

Pero en 1991, el país adoptó un programa de ajustamiento estructural que intentó darle un giro a la economía hacia directrices neoliberales. Esto llevó al aumento del desempleo y al recorte de recursos a los servicios estatales. La oposición de la sociedad civil, principalmente de la prensa, de los estudiantes universitarios y de las uniones de comercio, se incrementaron”, explica Epprecht.

Eso significó que, para la década del 2000, la economía del país terminara por colapsar, y que millones de personas emigraran.

Pero hace algunos días, su partido decidió quitarle el apoyo y expulsarlo. Zimbabue es uno de los países con menor Índice de Desarrollo Humano del mundo. El 14 de noviembre, las fuerzas armadas se revelaron en su contra para evitar el ascenso al poder de su esposa. Como nuevo líder de su partido fue elegido Emmerson Mnangagwa, hombre fuerte de los veteranos de la guerra de Independencia y principal candidato a suceder a Mugabe en la presidencia.

Evitar a la mujer de hierro

Además de a Mugabe, el ZANU-PF también despidió a su esposa Grace Mugabe. Grace, líder de la Liga de las Mujeres del partido, fue removida “por promover divisionismo y discursos de odio”, según manifestó el partido. Ella es la verdadera rival de Mnangagwa en la carrera para la presidencia. La mujer de 52 años cuenta con el apoyo de la nueva generación del partido, la llamada Generación 40.

“Su lenguaje, y de hecho su comportamiento personal, ha tenido episodios violentos. Es por eso que la mayoría de los zimabuenses que conozco están profundamente aliviados de que el poder no caiga en sus manos”, dice Epprecht.

“Toda persona tiene derecho de decidir su propio destino, y en este juicio no hay parcialidad”, dice Bob Marley en su canción “Zimbabwe”. Y mientras la canción representaba la liberación del país y la esperanza de un futuro mejor liderado por Mugabe, hoy los zimbabuenses dicen que se cansaron de su dinastía.

“Yo, Robert Mugabe entrego formalmente mi dimisión como presidente de la República de Zimbabue con efecto inmediato”
Robert Mugabe, ex presidente de Zimbabue

Entrevista

¿Qué fue lo que gatilló la renuncia de Mugabe a la presidencia después de casi 37 años?

– La gente ha estado luchando por deshacerse de Mugabe por mucho tiempo. La oposición popular a su propuesta de constitución, que le habría dado mucho más poder, fue exitosa en el año 2000. Era probable que los partidos de la oposición ganaran las próximas elecciones, pero fueron engañados para dejar el poder. Las próximas elecciones también hubieran sido una derrota para Mugabe y el ZANU-PF, pero él es un maestro en la estrategia del “divide y vencerás”, sobornando a los oponentes, lanzando amenazas abiertas y usando la represión. Los eventos de esta semana no son un levantamiento repentino de la oposición, sino un desencuentro dentro de la elite gobernante. El ejército, que siempre ha sido leal a Mugabe, se movió rápidamente cuando sintió que su esposa y sus aliados buscaban marginarlo, y tal vez amenazar su parte del pastel económico.

¿Por eso el ejército se pasó a la oposición?

– Ellos temen que si Mugabe muere y su esposa (y la facción que la apoya) asume el poder, perderán el acceso a la salud y los privilegios de los que han gozado en los últimos 37 años.

Emerson Mnangagwa, ahora ex vicepresidente de Mugabe, fue elegido para liderar al ZANU-PF. Es el más probable sucesor de Mugabe. Pero su principal rival es Grace Mugabe. ¿Cuán popular es ella?

– Grace Mugabe es ampliamente despreciada, y es objetivo de las burlas públicas. Sus principales características hasta el 2014 eran ir de compras, alardear de la riqueza que ha acumulado ilegalmente, y promover a sus hijos. Desde que se involucró en política ha mostrado una ambición descarada e implacable, tomando ventaja de la protección de su marido. Su lenguaje, y de hecho su comportamiento personal, han provocado episodios violentos. Es por eso que la mayoría de los zimbabuenses que conozco están profundamente aliviados de que el poder no caerá en sus manos.

¿Qué esperar de la situación?

– Soy optimista. Mnangagwa asumirá de forma pacífica para asegurar la continuidad del sistema de pillaje que usa la élite en la economía. Así que el ejército volverá a las barracas (y a sus empresas privadas). Pero Zimbabue tiene una constitución fuerte y una población educada y paciente. Mnangagwa no es joven y podría abrirle el camino a una generación más joven de líderes democráticos que puedan armar una oposición efectiva. Tampoco es tan ideológico y belicoso como Mugabe, por lo que puede ser más acogedor para los inversores extranjeros necesarios para cosas tales como la reparación de la infraestructura degradada. Zimbabwe tiene un gran potencial para volver a la prosperidad con justicia social.

Mark epprecht
Experto en política africana del Departamento de Historia de la Queen’s University, Canadá.

Por Felipe Herrera a.
Metro World News

 

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