El Diario de Lorenna: Hasta que la muerte nos separe.

Por Lorenna Pierre
El Diario de Lorenna: Hasta que la muerte nos separe.

Querido diario:

Aquí estoy, con la familia Pierre completa saliendo de la playa. Como te dije en el diario anterior, tengo un compromiso contigo. No importa dónde esté ni en qué, escribo en tus páginas.

La razón por la cual estamos todos juntos es porque el más pequeño de este clan se unió en matrimonio el pasado fin de semana. Han sido días emocionantes. No solo por lo que celebramos, también porque teníamos más de 20 años que no coincidíamos todos en esta media isla. Pero sí, me he reído mucho y he estado muy nostálgica (lo confieso, he llorado).

Recordar mi niñez me pone así. O quizás no es recordarla, quizás es hacer conciencia de que estoy cerrando ciclos. Saber que hemos experimentado tanto; es increíble.

Otra vez confirmo que hay que vivir cada segundo al máximo, pues el tiempo vuela. Este momento no se repite, nunca igual.

Pero déjame no desviarme, que de lo que te quiero hablar es de la boda de mi hermano. ¡Qué impresionante fue verlo caminar al altar! Recuerdo como ayer el día que llegó a mi casa, pequeñito. Y ya es todo un hombre que ha decidido unirse a una mujer maravillosa.

¿Sabes lo que más me impactó? (aparte de que estaban de revista): cómo se miraban. No era una mirada de amor ciego, de ese amor de película. Era una mirada de admiración y de “para siempre”.

Y en eso es que creo, querido diario. Creo en un amor real, que nace de conocer los defectos y aceptarlos. Creo en el amor que dice la verdad, aunque duela. Creo en el amor que cuida; que protege. Creo en el amor que no se va, que lucha.

Creo en el amor que se mueve por ese respeto y admiración que vi en esas miradas.

¿Y sabes qué más? Que me siento privilegiada porque tengo ejemplos tan hermosos cerca de mí. Porque no tengo que buscar en revistas, solo tengo que mirar a los lados y encuentro parejas muy cercanas que me impulsan a ser mejor.

Mis padres están en esa lista. Hace 37 años que dijeron “sí, acepto” y se dan besos en las esquinas. Obvio que no fue fácil, esa es mi parte favorita. Porque no se trata de “y fueron felices para siempre”, es “y decidieron ser felices para siempre”.

Ahora te dejo, que no quiero desaprovechar un segundo más con los míos. Que como te mencioné: hay que hacer que cada minuto cuente, porque cada instante es único e irrepetible.

Haz que cada minuto cuente #PoderCorazon


¡Y vivirán felices para siempre!

Como te dije, tengo dos ejemplos maravillosos de parejas que me empujan a ser mejor. ¡Aquí comparto esas y otras más que me parecen dignas de aplauso! Porque, aún siendo del mundo del entretenimiento, no hacen de ella una fuente de ingresos, sino su más grande tesoro.

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