“¿Kim Jong-un? Personalidad narcisista y con problemas”

“El comportamiento del dictador norcoreano Kim Jong-un recalca aquello que deviene en las más dramáticas dinámicas familiares, basadas en la atención y amor negados”: así afirma con convicción la profesora y psicoterapeuta Maria Rita Parsi, quien escribe actualmente un libro sobre el poder en manos de dementes. Metro habló con ella.

Por Metro Internacional
“¿Kim Jong-un? Personalidad narcisista y con problemas”

¿Qué puede empujar a un dictador a acciones imprudentes como las de Kim Jong-un?

–Debo decir que sería poco científico hacer un perfil psicológico de una persona sin conocerla a profundidad. Sin embargo, puedo subrayar aquello que se lee sobre él y su comportamiento, se trata de una personalidad profundamente inmadura e infantil con fuertes problemas de afirmación de su masculinidad.


Maria Rita Parsi, profesora y psicoterapeuta Maria Rita Parsi, profesora y psicoterapeuta

Es como si quisiera medirse a sí mismo con una magnitud de ensueño y, al mismo tiempo, generar los     mismos miedos que él sufrió, Maria Rita Parsi, profesora y psicoterapeuta

 


Aquello de lanzar misiles al mundo representa claramente el continuo desafío fálico de aquellos marcados por la necesidad de atención y un deseo narcisista. Sería como un paralelismo simbólico entre su propio valor sexual y la confrontación continua entre su pequeña Corea del Norte y el inmenso Estados Unidos de Donald Trump.

¿Por qué tanto odio hacia Estados Unidos, que inclusive frecuentaba mucho cuando era joven?

–Entre las tantas cosas que Kim Jong-un amaba de los Estados Unidos están las historias y productos de Walt Disney. Es como si quisiera medirse a sí mismo con una magnitud de ensueño y, al mismo tiempo, generar los mismos miedos que él sufrió. El suyo es realmente un narcisismo perverso, que quiere llamar la atención de los dos padres, representados por China y los Estados Unidos, usándolos algunas veces como enemigos acérrimos o cómplices secretos. Seguramente fue un niño que creció sin un apoyo real de sus padres, que de adulto hace detonar dinámicas explosivas para superar el dolor.

Basta con ver las imágenes de él con su séquito cuando aplauden después del lanzamiento de los misiles: parece una guardería con niños que presenciaron la llegada de un juguete nuevo.

Un panorama desalentador: ¿cómo terminará?

Con estas bases, diría que muy mal. La personalidad ambivalente y perversa del dictador siempre hará que sea muy difícil tratar con él. Realmente enfrentamos una lúcida locura sin salida.

Por: VALERIA BOBBI
Publimetro Internacional

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